México
David Faitelson vuelve a la carga y calienta el México-Honduras.
El mediático periodista deportivo de la cadena ESPN, asegura que “es imposible” que la Bicolor gane en el Estadio Azteca y que Honduras “vive obsesionado y enfermo por ganar en la Ciudad de México”.
Afirma que el “Aztecazo no existe” y que "no hay que alarmarse demasiado", porque "el visitante no es Brasil, tampoco Alemania, Italia, España o Inglaterra.
A continuación el artículo de Faitelson “No hay Aztecazo”:
Me uno sinceramente a la pena que embarga a miles de hondureños y sobre a todo a muchos de sus niños que han visto la luz, que han crecido y que se han vuelto grandes y viejos hablando de una obsesión: "El Aztecazo".
Lamento decirles que a partir de mañana por la noche deberán empezar a contar otra vez.
El Aztecazo no existe, existe en sus sueños, en sus ilusiones, en sus mentes, en sus falsos deseos de ser lo que no son, de aspirar a lo que no pueden y de pretender algo que no forzosamente significa crecimiento. Debe ser difícil para ellos, para los hondureños, llegar al partido de este miércoles como líderes del hexagonal de la Concacaf, con la que es, según sus propios periodistas, la mejor generación de jugadores de su historia y no poder ganar en el Azteca.
Creo que al final del día, esa obsesión, no les ha permitido mantener un desarrollo más atrevido y sustentable de su fútbol. Honduras tiene un buen equipo, eso no lo digo yo, lo dice Aguirre y lo admiten los propios jugadores mexicanos. Quizá hombre por hombre, línea por línea, Honduras tenga mejores condiciones que el conjunto mexicano, pero para su mala fortuna el choque eliminatorio se produce justo cuando México ha desplegado sus banderas y su barco parece navegar por aguas tranquilas, seguras y confiables.
Dentro de esa obsesión, enfermedad y ofuscación por vencer a México en el Estadio Azteca, Honduras se ha olvidado de crecer hacia el mundo. No va a un Mundial desde aquel España 1982 y su actuación, como representante de la Concacaf en los Juegos Olímpicos de Beijing, dejó mucho que desear.
El jugador hondureño ha crecido internacionalmente, esa es una realidad. Su físico, su bioma, su genética, ha sido bendecido con una potencia que no le pide nada a los mejores jugadores del mundo. Su irrupción en ligas europeas es una muestra de ello, pero, también, habrá que apuntar que en momentos donde se le exige un poder mental, entrega, espíritu como ha sucedido en otros procesos eliminatorios, han terminado en el fracaso.
México no tendrá un día de campo este miércoles por la noche, pero tampoco hay que alarmarse demasiado. El visitante no es Brasil, tampoco Alemania, Italia, España o Inglaterra.
Es Honduras, tiene buenos jugadores, está bien dirigido, tiene una afición caliente y pasional, pero está, el pobre, enfermo y obsesionado con algo imposible: Ganar el Azteca.