Honduras
Reinaldo Rueda desde su llegada al timón de la Selección Nacional supo imprimir a sus jugadores un sentimiento de confianza que ha derribado uno a uno grandes mitos que siempre fueron obstáculos insalvables.
El sábado recién pasado rompió el último, no poderle ganar de local en eliminatorias a Trinidad y Tobago, pero el colombiano ya tiene en mente el siguiente mito a romper.
"Honduras no puede ganar en el estadio Azteca", hasta ahora así ha sido, pero esta noche el Doctor Rueda ya piensa la forma de derribar al Coloso de Santa Úrsula para darle el primer triunfo hondureño en tierras aztecas.
Para Rueda y su equipo esto no sería nada nuevo, porque durante toda su trayectoria en la H derribar estos tabúes son ya cotidianos.
El 25 de enero de 2007 comenzó su camino al frente del combinado nacional y desde su llegada advirtió que vendría a cambiar muchas mentalidades.
En poco tiempo lo logró, doblegó a una feroz prensa deportiva que pronto se rindió a su encanto y disciplina para darle un total apoyo a la Selección, que hasta entonces era blanco perfecto para las críticas.
Se terminó en la Selección los dedazos y argollas que tanto daño causó en eliminatorias anteriores y dio lecciones claras a jugadores que se consideraban "intocables", como Julio César Rambo de León, que fue separado por indisciplina y tuvo que pasar mucho tiempo para que volviera.
Muchos otros jugadores sufrieron su disciplina y algunos regresaron con el tiempo, tal como lo hizo Edgar Álvarez para esta convocatoria, y otros definitivamente no volvieron a aparecer en sus listados.
Los mitos por caer
El más próximo mito que podría caer es ganar en México y esta noche es su meta porque ya anunció que buscará terminar con ella.
Con una selección mexicana envalentonada y con casi 100 mil hinchas a su favor en el Azteca, se presenta como uno de los mitos más duros a vencer para Honduras.
Más adelante le queda por romper el más grande de todos: Honduras de regreso a un Mundial, y gran parte para cumplir esta meta es ganar hoy en México, para poner de una vez por todas la ruta rumbo al Continente Negro.
Quedan algunos otros, como ganar la Copa Oro de la Concacaf, pero para Reinaldo Rueda es por ahora una meta que está lejos de su horizonte porque primero es derribar a punta de goles el estadio Azteca.