Honduras
No era uno, no eran dos, no eran tres... mejor saquemos bien las cuentas, era innumerable.
La afición sampedrana dejó clarito que apoyará a la H y no importan las circunstancias.
Cuando el sol de la capital industrial se ocultaba, los que sienten en el corazón el amor por la Selección Nacional, salieron. El aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales no se daba abasto. Parecía el Olímpico en pleno partido de eliminatoria. Los hinchas llegaron de todas partes y coincidían con una razón, "venimos a apoyar a la H porque confiamos en que clasificaremos el miércoles", dijo uno por ahí.
Los flashes de las cámaras eran casi insoportables.
Los gritos de la gente daban energía. Amado, Thomas, Dani y Pavón bajaban del autobús con audífonos, pero aún así escuchaban los gritos de aliento de la gente porque sonreían al escucharlas.
De repente, el griterío se hacía más fuerte, la gente quería que los seleccionados supieran que la fe está intacta y la esperanza enorme.
Unos minutos y ya...
La partida se anunciaba y los escogidos por don Rei Rueda tenían que abordar. El rumbo San Salvador, el destino final; Sudáfrica. Da escalofríos ¿eh? Pero a los nuestros los hace más fuertes, se les nota y lo quieren demostrar. David fue de los últimos en abordar, una enorme réplica de la copa otorgada al campeón del mundo lo entretuvo. Unos cuantos autógrafos y listo, el avión esperaba.
Casi inmediatamente, la selección estaba en suelo salvadoreño, la última plaza, la que no habíamos tachado como la definitiva, pero así es. La H ya está en El Salvador y espera convertirlo en Sudáfrica.