Honduras
A Reinaldo Rueda se le nota el cansancio. No ha podido dormir en estos últimos días y la sonrisa casi se le ha borrado del rostro.
Esta es la etapa más dura de la eliminatoria y el desgaste mental que ha sufrido es tremendo. El estratega sabe que del resultado de mañana depende la clasificación de Honduras al Mundial.
"Nos marchamos con la ilusión de ganar, de volver el jueves con el pase al mundial.
Es un compromiso grande el hecho de saber que tenemos toda la calidez de la gente en esta despedida.
Saber que ellos tienen tanta confianza en nosotros y tenemos que hacer algo por darles esa alegría que tanto esperan", dijo el entrenador antes de abordar el avión rumbo a San Salvador. El colombiano recibió muestras de cariño de los aficionados durante toda la semana.
Ayer, la gente le daba palmadas en el hombro y le decían, "vamos Rueda, vamos Rueda, que todavía podemos".
El profe dibujaba una cara amable, pero seguía sin prometer nada. "La afición ha demostrado una confianza y una lealtad única que buscaremos responder. Lo que puedo decir de El Salvador es que es un gran rival, una selección muy difícil y muy combativa que intentará hacernos caer", finalizó. Con esas palabras, el entrenador partió. Rueda espera liberar su estrés el miércoles a las 8 de la noche logrando la clasificación a Sudáfrica.