Honduras
El último campeón terminó manejando un carro con motor turbo, pero ni el ingreso de Wilmer Velásquez, Dani Turcios y la Rata Bruschi pudo torcer la expresión de un segurísimo Elmer Canales, el témpano de hielo que no permitió que a su meta entraran ni las moscas; al final, un regular empate 0-0 entre Olimpia e Hispano y la anemia ofensiva del León que no encuentra remedio...
Dos jugadas y a dormir...
Con las piernas repletas de plomo, Olimpia e Hispano prescindieron de las emociones y redondearon una primera parte tan oscura como el paladar del estadio Carlos Miranda (el cielo de la ex capital presagiaba una tormenta de aquellas…); Franco Güity, al minuto 17, se encontró un globo aerostático que a punto estuvo de sorprender al desprevenido Noel Valladares. La pelota se estrelló en el horizontal y el público local no gritó gol por escasos centímetros.
Walter Hernández, al 35, recibió en corto de Rigoberto Padilla y detonó un mísil que levantó un par de astillas del horizontal de Elmer Canales, el uno del Burrito que antes la había rasguñado con algo de temor.
Y como al juego le faltaban jugadores insolentes, atrevidos y osados, lo poco que producían Erick Andino Portillo (por el Blanco) y Franco Güity (por el Aurinegro) servía para catapultarlos como los sobresalientes de un inicio tan oxidado como amargo. Juan Carlos Espinoza se atrevió a dejar en la banca a los históricos Wilmer Velásquez y Dani Turcios y en lugar de Ramiro Bruschi le concedió el privilegio de iniciar a Jocimar, un Búfalo sin dirección y sin sentido, opaco y triste. El último campeón seguía sin poder ofensivo y, para rematar, el Chino Tilguath andaba apenas de paseo; del otro lado, un triste Hispano se las arreglaba con dos motorcitos en la zona explosiva (Franco Güity y el Muñi Ruiz) y muchos hombres, acaso la peor apuesta para buscar los tres puntos y alimentar su casillero en la feroz lucha por no descender en el Clausura...
El Matador arenga
Cual entrenador, Wilmer Velásquez reunió a sus discípulos y metió tremendo discurso antes de iniciar el complemento. Quién sabe qué les dijo el Matador (inexplicablemente en la suplencia), pero antes del primer minuto de juego un centro de Rigoberto Padilla encontraba la cabeza de Erick Andino Portillo y la providencial aparición de Elmer Canales para evitar la inauguración del marcador. Al 50, Franz Arévalo probó su teleobjetivo y un derechazo hizo ver nuevamente los reflejos de Canales, quien cumplía con buenas notas en la portería local.
Pidiendo a gritos un mayor abastecimiento de balones, Erick Andino Portillo se transformaba en la principal propuesta de gol para el equipo capitalino, que acaparaba exclusivamente la tenencia de la pelota y se convertía en el clásico terrateniente dueño del 70 por ciento de la tierra; eso sí, todo sin la claridad con la que se escuchaba la Ultra Fiel en la tribuna visitante, aunque con la casi absoluta renuncia del Burro, que se prendía con los pocos contragolpes liderados por Ruiz y Güity, los dos jugadores propiedad de Olimpia que se jugaban su partido aparte.
A mover el tablero, pero...
Desde el minuto 60, con Dani Turcios y la Rata Bruschi en el campo, JC quiso exprimir al máximo la última media hora de juego en busca de ese grito que le hiciera seguir con vida en la disputa del primer lugar. Y los centros al corazón del área empezaron a inundar la meta de Canales, a veces nervioso, casi siempre seguro.
Quemadas las naves, se vino la mejor cara del Albo: al 66, la Rata dejó temblando el horizontal y al 67 Bonieck le puso el cartel de héroe a Canales, que salvó de milagro el derechazo del olimpista. Pero nadie de este revolucionado Olimpia, ni el ingresado Wilmer Velásquez, pudo cambiar la historia y el León ahora tratará de evitar ser cuarto...