Honduras
Unos hablan de no confiarse ("sería un error", dijo Emilio Izaguirre, carrilero del Motagua). Otros prefieren soñar ("confío en mis jugadores, si no ya me hubiera ido a mi casa", retó Juan Carlos Espinoza, DT de Olimpia). Algunos son precavidos ("tuvimos que haber definido la serie el sábado", tiró Pedro Atala, el presidente del Ciclón).
Otros juegan con la psicología ("el favorito sigue siendo Motagua", describió el presente Rafael Ferrari, el titular del Blanco)".
El derbi de la capital tiene una enorme deuda con el espectáculo en los últimos años y el último que se jugará en 2009 se antoja propicio para que los equipos más queridos de la ciudad jueguen sin complejos y se lancen a la aventura de los goles.
Hablando de gritos, basta decir que a Motagua le favorecen tres resultados para estacionarse en una nueva final: ganar, empatar o perder 0-1; al Olimpia solo le haría feliz un triunfo por dos anotaciones de diferencia, un verdadero milagro para el mezquino equipo del mayor de los Espinoza.
Pero, ante todo, los aficionados que asistan hoy al coloso metropolitano lo menos que desean es ver un cerrojo en ambos marcos.
Dos mundos opuestos...
Refugiado en un hotel a la subida de El Picacho, Olimpia ha aprovechado estas horas post clásico para reflexionar. Alejado de los grabadores, el último campeón entrenó a puertas cerradas en el estadio Nacional y ha dejado todo a la imaginación: Ramiro Bruschi y Wilmer Velásquez serían la dupla de ataque de un equipo que urge de anotaciones para celebrar.
En el otro lado de la vereda, Motagua compartió la otra mitad del Nacional y se sintió más relajado, pero no confiado. El Cuate Castillo ha dicho que "a Olimpia no hay que dejarlo jugar... no está muerto y es peligroso", mientras alista a su columna vertebral integrada por Johny Leverón, Mauricio Weber, Emilio Izaguirre, Sergio Diduch y Georgie Welcome.
Seiscientos elementos cuidarán la seguridad...
La Policía Preventiva ya tiene listo el plan de seguridad que implantará cinco horas antes del trascendental juego entre Motagua y Olimpia, con la repartición de 600 elementos en puntos estratégicos del estadio Nacional y sus alrededores en los famosos anillos: el primero, a cargo de la Policía de Tránsito, que regulará el tráfico; el segundo, con patrullajes alrededor de las zonas aledañas al recinto deportivo; el tercero, que brindará resguardo en el sector de taquillas y portones; el cuarto, que custodiará a los aficionados y las barras en las graderías y el quinto, que cuidará a los jugadores y árbitros.
"Garantizamos disponer del elemento humano, tanto dentro como fuera del estadio, para que haya seguridad en el espectáculo deportivo de hoy; estamos tratando de coordinar los últimos detalles, esos que se nos pudieron haber escapado el sábado, para evitar la confrontación de las barras", dijo la Policía en un comunicado.