Honduras
La robustez física del juvenil Óscar Moncada y la sabrosa hoja de vida del experimentado Benigno Pineda saltan al ring como las principales cartas de garantía que se jugará la Comisión Nacional de Arbitraje para ejecutar las designaciones más importantes del año: los dos últimos partidos del torneo, los juegos que definen el título, las dos ediciones del clásico nacional y los ocho millones de hondureños pendientes de esos hombrecillos de negro que suenan el gorgorito.
Con la casi segura "autoexpulsión" de Geovany Mendoza, después de su desastrosa actuación en el derbi sampedrano de semifinales, los nombres se reducen poco a poco; José Gaspar Molina y Ricardo Zelaya ni siquiera fueron electos para dirigir en la antesala de la final y José Cálix y José Sandoval suenan como las otras dos propuestas más visibles, aunque un escalón abajo de Moncada y Pineda.
Esta vez hay unanimidad
El de Talanga apenas tiene una arista este campeonato, aunque no fue la figura central de la polémica; se le recuerda por la bronca entre Ashton Bodden y Jorge el Pitbull Claros en el último juego de las vueltas entre Motagua y Victoria, cuando el atajador del Jaibo casi se va a los golpes con el contención del Ciclón; el de Santa Bárbara, mientras, ha visto el 2009 como el año de su resurgimiento, tras un opaco 2008 y después de haber recuperado el gafete FIFA, que perdiera en 2007 al no aprobar las pruebas físicas que practicó la Federación Internacional de Fútbol antes del Mundial Sub 17 de Corea del Sur.
Y mientras los equipos apenas han pedido a la Comisión de árbitros que elija a los mejores, sin ni siquiera amagar con traer tocapitos del extranjero, los cerebros del arbitraje nacional se queman las pestañas para no equivocarse. Si las pruebas remiten a la razón, óscar Moncada, de gran parecido al jamaiquino Courtney Campbell, alistaría el uniforme para llegar al Nacional el domingo 22; Benigno Pineda, el Armando Archundia hondureño, tendría el honor de cerrar en el norte. Igual, los papeles se pueden invertir...