Honduras
Definitivamente el rostro de Jaime Rosales era de incredulidad.
"Jamás me lo imaginé", dijo una y otra vez. Su gol, le dio medio título al Olimpia y puso a todo el pueblo Blanco a celebrar anticipadamente.
"Nosotros manejamos todo el partido y siempre buscamos el marco de Marathón por eso, al final nos quedamos con los primeros tres puntos de la final" agregaba.
A Jaime lo abrazaban sus hijos, de paso, le daban besos y lo felicitaban, "es para ellos, para mis hijos que han creído en mí y que celebraron".
El gol tiene un sabor tan fuerte que provoca que uno se saboree el título: "Sabemos que es tan solo un gol, pero nos hace pensar en el título, nos da seguridad y nos hace viajar a San Pedro Sula con mucha confianza", explicó Rosales.
Del gol, prosigue diciendo: "le pegué con todo, con toda la fuerza que tengo en la pierna porque quería que cayera el gol de una vez".
Luego, prosiguió: "esto lo tenía soñado y por eso se lo había pedido a Dios durante toda la semana, así que gracias a él -Dios- tuve fuerza y serenidad previo al juego".
El corazón parece se le saldrá pronto a Jaime. Hace una pausa y sonríe. Ve a sus lados y está toda su familia: "Se los había prometido durante la semana y no quería defraudarlos, así que hijos, aquí está su gol". Una anotación que sabe a campeonato, que pone a soñar a todo el pueblo Merengue con el título 23.
Jaime Rosales le ha dado mayor confianza a Olimpia. Su gol, pone a todo el mundo a destapar la champagna y a celebrar una copa más del Albo.