Honduras
Lágrimas de alegría y tristeza se derramaron sobre el coloso sampedrano. Marathón terminó una noche mágica levantando la copa y con sus jugadores confundidos en un mar de aficionados.
"Me acuerdo del viejo", decía entre lágrimas Juan Obelar, quien en ese momento de alegría le dedicó el título a su padre.
En Olimpia, el Matador Wilmer Velásquez no se fue como soñó, siendo campeón. El Matador dejó atrás una vida de triunfos y sinsabores con la camisa Alba.
La felicidad es verde y la nostalgia blanca en una final que dejó grandes emociones por todo lo que rodeó este torneo que fue para Marathón merecidamente.