Honduras
Eran las siete en punto de la noche en Madrid, quizá, y la una de la tarde en Honduras, un 16 de enero de 1982. La capital caminaba a paso normal. Nada de tráfico, mucho trabajo y una concentración de la Bicolor que no era penetrada por ningún medio, bien oculta en Valle de ángeles.
A cientos de kilómetros de ese lugar, un niño del coro de la lotería española cantaba el nombre de Honduras (hasta ese momento desconocido para todos), el país que ahora sería acompañante de España y de un "grupo quinto" integrado por Irlanda del Norte y Yugoslavia. Salvador Nasralla estaba ahí. Era jefe de prensa de la delegación catracha y relata ese momento: "Fue una sorpresa para todos, era lo que menos esperábamos... imaginate, jugar ante el local, nadie quiere hacerlo", dice el director de deportes de Televicentro.
Y mientras en Madrid comenzaba una fiesta al conocer el nombre de los rivales en el Mundial de España 82, en Honduras no era así: "Recuerdo que la gente ni preguntaba, solo se conformaba con que, momentos después, el rumor se corriera; como no había tanto medio ni existía la Internet, la gente se perdía de todos los acontecimientos", rememora Héctor el Pecho de águila Zelaya, a la postre héroe nacional.
Jaime Villegas, central de hierro en la era Chelato Uclés, interrumpe y agrega: "El sorteo pasó casi desapercibido, cuando nos dijeron que jugaríamos ante España hicimos bromas y luego seguimos trabajando, eso no nos quitó el sueño".
De la pluma local
La crónica madridista relató aquel día así: "En un momento del sorteo, los bombos se encallaron y hubo bolas -como la de Honduras, Yugoslavia y Austria- que se abrieron, obligando a proceder a su extracción manual y llamando a los nervios de los niños del colegio San Ildefonso (los que cantan las loterías); luego, Honduras salió en nuestro grupo, algo normal, porque un país del tercer mundo debía ubicarse con nosotros".
Con el Pecho inflado...
Días después de llevarse a cabo el sorteo, la prensa española invadió la concentración de la desconocida H. Y el Pecho de águila fue entrevistado por un periodista osado, que le dijo: "¿No sienten miedo de una goleada?" Zelaya respondió, sin perder tiempo: "La verdad que no, pero para que no se sientan mal los dejaremos en empate". Meses después, sus palabras serían proféticas...