Costa Rica
Costa Rica arañó un boleto al Mundial de Sudáfrica-2010 tras un despegue perfecto en el hexagonal clasificatorio de la Concacaf, pero su exceso de optimismo le jugó en contra y se quedó en el camino tras perder el repechaje con Uruguay.
La única alegría para los aficionados este año fue el cuarto lugar de Costa Rica en el Mundial Sub-20 de Egipto, en octubre, en el que la FIFA eligió al golero juvenil tico Esteban Alvarado como el mejor del torneo.
El fracaso de la selección mayor se consumó el 18 de noviembre en el mítico Estadio Centenario de Montevideo, donde apostó el último halo de vida que le quedaba para clasificar a Sudáfrica ante el combinado uruguayo, en el cierre de la repesca entre un equipo de la Conmebol y otro de la Concacaf.
Irónicamente Costa Rica tuvo un primer acto de ensueño en el hexagonal de la Concacaf y, pese a su mala campaña en la segunda parte (en que ganó apenas 4 de 15 puntos en disputa), estuvo a 20 segundos de clasificar al Mundial, pero un gol agónico de Estados Unidos le hizo volver a la realidad.
Durante la primera fase del hexagonal, con Rodrigo Kenton en el banquillo, Costa Rica ganó 12 de 15 puntos posibles y se mantuvo a la cabeza del eliminatorio, lo que llevó al técnico a prometer a los aficionados que su selección clasificaría en primer lugar y en forma anticipada a Sudáfrica.
El triunfalismo invadió a jugadores, dirigentes y aficionados, pero de pronto el fracaso dijo presente: Honduras los humilló 4-0 en San Pedro Sula, México los destrozó 3-0 en San José y El Salvador los remató 1-0 en San Salvador.
Tres derrotas al hilo, ocho goles en contra y ninguno a favor, dejaron a los ticos en estado de coma y sin técnico, pues la Federación local despidió a Kenton cuando faltaban dos juegos para el cierre del hexagonal.
Mientras la zozobra invadía el campamento costarricense, México y Honduras subían en la tabla de posiciones y junto con Estados Unidos finalmente se adjudicaron los tres boletos directos al Mundial por la Concacaf.
El técnico brasileño René Simoes, llamado de emergencia a apagar el incendio, no hizo el milagro, y en la última jornada del hexagonal Costa Rica perdió el boleto a Sudáfrica a 20 segundos del final de un dramático partido en Washington, cuando Estados Unidos anotó el gol del empate 2-2.
Por ello, Costa Rica debió ir a la repesca contra Uruguay.
El dedo acusador apunta a muchas cabezas como responsables de la debacle: la dirigencia, Kenton, futbolistas poco comprometidos y sin ritmo, pésimas convocatorias, malos estadios y hasta una liga local poco competitiva.
Tras el fracaso, el presidente de la Federación, Eduardo Li, admitió que le faltó "mano dura" hacia Kenton.
Li lamentó que Kenton llevara el plantel íntegro a la Copa de Oro en Estados Unidos, en julio, cuando había prometido acudir con un equipo alterno, lo que desgastó físicamente a figuras importantes.
Pese a que llegó a la Copa de Oro entre los favoritos (por su buena campaña en las eliminatorias), no alcanzó la etapa final y se quedó sin festejo.
En junio Costa Rica había perdido en Honduras la final de la Copa Uncaf, que los países centroamericanos disputan cada dos años.
A ese devaluado certamen, Kenton llevó el grueso de jugadores con los que pretendía clasificarse a Sudáfrica, pero perdió el título en definición por penales ante un novel equipo de Panamá, donde el fútbol no es el deporte más popular, sino el béisbol.
Pero los traspiés en la Copa de Oro y en la Copa Uncaf no encendieron las luces de emergencia, y Kenton, los jugadores, dirigentes y aficionados siguieron exultantes de optimismo, hasta que una seguidilla de goles en su valla los hizo volver a la realidad.