Reino Unido
Liverpool y especialmente su entrenador, Rafael Benítez, afrontan con gran incertidumbre sus próximos pasos tras su eliminación ante el Reading, de segunda división, en la tercera ronda de la Copa inglesa de fútbol, agravando aún más su crisis.
El idilio entre el histórico club de Anfield y el técnico español parece ya irreparable, dejando atrás el recuerdo del "milagro de Estambul" de 2005, cuando el equipo conquistó la Liga de Campeones con una gran remontada en la final ante el Milán.
Como su predecesor, el francés Gerard Houllier, Benítez, salvado del despido por manifestaciones de hinchas a finales de 2008, podría pagar ese desamor, después de la prematura eliminación en la Liga de Campeones, las dos Copas nacionales y una marcha errática en la Premier League, donde son séptimos.
El irlandés Ronnie Whelan, ex capitán del club y con experiencia como entrenador sobre todo en Grecia y Chipre, se mostró crítico tras el doloroso revés en casa ante el Reading, un equipo que lucha por la permanencia en la segunda categoría y que ganó 2-1 en la prórroga en el templo Red.
"La forma en la que está jugando el Liverpool no ha sido buena. Han perdido diez de los últimos veinte partidos", comentó Whelan a BBC Radio Five.
"Él (Benítez) tenía que haberse ido hace mucho tiempo. Tienen que hacerlo (despedirle) ahora", añadió.
La indemnización por la destitución podría hacer dudar a los propietarios de un club castigado por las deudas, pero los hinchas del equipo parecen tener ya claro quién podría ser el sucesor idóneo: la leyenda Kenny Dalglish.