Honduras
omo en la acupuntura, el Rey de Copas agujereaba cada centímetro de ese "muro de Copán", pero esta vez la sustancia del fútbol no apareció; al final, un aguerrido 0-0 que Deportes Savio le podrá recordar a la historia del Mundo Blanco...
Pero el Albo, que estrenaba la era colombiana de Carlos Restrepo, se tropezaba una y otra vez con esa bestia en la que se transformó Víctor el Bíblico Coello debajo del marco visitante, acaso la figura excluyente de un encuentro que no terminó de llenar el exigente paladar del hincha olimpista, que ayer llegó en buena cantidad a las viejas gradas del Francisco Morazán; mientras Dani Turcios tuvo el pulmón repleto de oxígeno, Olimpia pudo generar las mejores acciones, pero el Enano se tendría que conformar con perder su combate individual contra el ex atajador de Marathón.
Que empiece el show del Bíblico
Con Donis Escober, el uno olimpista, de vacaciones forzadas (Savio apenas y asomó con un zurdazo suave de Ney Costa y otro misil de mitad de campo de Edilson Jaír Aguilar), el juego tuvo su núcleo de piernas en el área visitante, allá donde se divisaba el dibujo perfectamente hecho del héroe copaneco; al minuto 26, una discutida falta de Johny Galdámez contra Dani Turcios fue decretada como penal por el novato juez central Raúl Castro. Después del apetito de venganza de los players de rojo, calmado con un par de amarillas por el tocapito, Everaldo firmaba el contrato de la responsabilidad y, tres minutos luego, cajoneaba fuerte, pero avisado.
"No lo paré yo, lo paró Dios", alcanzó a decir luego el golero del Torito, que se ha convertido en un especialista para pillar a los brasileños desde el manchón penal (en una Copa Oro le atajó a Kaká).
La tarde empezaba a ser la tarde de Víctor Coello.
Y si Olimpia era la calca del equipo de JC Espinoza (con el tradicional 4-4-2 del Príncipe, con casi la misma alineación titular, excluyendo a Miguel Castillo en lugar de Walter Hernández y a Roger Rojas en vez de Wilmer Velásquez), con pocas ideas colectivas, con escaso atractivo al ojo del público, con los inoperantes Johny Calderón, Reynaldo Tilguath, Everaldo, Rony Morales y Will Barahona estrenando la camiseta Puma, el plan de juego sembraba más dudas con la falta de eficacia de la zona explosiva.
De remate, ahí estaba él, Víctor Coello, dispuesto a exhibir la versión que alguna vez lo hiciera portero de Selección Nacional. Y el Bíblico seguía el camino a la consagración... al 53, uno de los pocos balones filtrados al espacio que le quedó pleno a Rojitas provocó un zurdazo del chico de barrio Las Brisas que el uno desvió con una mano; al 59, y de nuevo a una sola mano, ahora Coello le quitaba la gloria a Dani Turcios, quien afinaba la puntería sin ningún éxito desde el tiro libre; al 72, ya con el Choco Lozano en la cancha, Coello corrió con suerte al derribar al delantero olimpista sin que Raúl Castro lo advirtiera; al 84 se vino una de milagro, cuando un cabezazo del mundialista Sub 17 Lozano dejó ver otra vez los reflejos de felino de Coello (el apellido de moda ya por estos momentos del juego).
Fue la última. Víctor Coello podrá dormir tranquilo porque cumplió su misión. ¿Savio? Punto de oro ante el poderoso cuadro capitalino; ¿Olimpia? Tendrá que mejorar mucho, no cumplió en el debut de la era colombiana de Restrepo e incrementó las dudas de su hinchada...