Honduras
Al mundo lo domina su hambre, sus miles de hambres: hambre de gloria, hambre de fama, hambre de vida, hambre de pan. A España, segundo rival hondureño en el Mundial, le late la necesidad de la historia, la posteridad. No es lo suyo -para nada- hambre de fútbol, hambre de pan.
Vea usted la barriga de Del Bosque, la enorme barriga de Vicente del Bosque, y lo entenderá: España tiene mucho, demasiado, pero quiere más. Ni la conquista de la Eurocopa 2008 ni los 22 partidos ganados sobre los últimos 23 ni ser la mejor selección del mundo, nada, ya nada, parece alcanzar. “El fútbol solo recuerda a los que ganan.
Algunos hablan del juego de Italia en el Mundial de Alemania 2006, pero lo ha ganado, hombre, y listo, ya está. Buen fútbol, mal fútbol, eso no importa, a la historia solo pasan los que han triunfado”, nos dice el Bigotón, que el 21 de junio se las verá con su hambre más, más lejana: la de Honduras, la del fútbol, la del pan.
Pocas cosas son más peligrosas que enfrentarse a quien nada tiene para perder.
David Suazo, Wilson Palacios, Amado Guevara, el Rambo León: cuatro sinónimos que Del Bosque ha encontrado para llamar al respeto, la cautela, la precaución. Alerta, Europa: en África, Latinoamérica también se viste para encontrarse con su golpe, su sueño, su revolución.
“El mundo nos ha señalado como candidatos y nosotros lo aceptamos.
Eso sí: pensar que ya estamos en la segunda ronda sería un grave error. A Suiza la conocemos bien, Chile tiene un fútbol ofensivo, agresivo, y Honduras ha crecido demasiado. Ustedes saben que Reinaldo Rueda ha hecho un gran trabajo allí.
Los tres son rivales de cuidado”, amplía el técnico español, charlando desde “voy en el coche, hombre, pero tú dime, pregunta no más”, mientras recorre Madrid.
¿Usted cree que Honduras podría sorprender?
¿Y por qué no? Entonces tampoco se esperaba que hiciera tan buena fase de clasificación frente a selecciones mundialistas como Estados Unidos, México o Costa Rica y, sin embargo, aquí está, una vez más, en el Mundial. Honduras ya ha sorprendido y ahora querrá hacerlo otra vez.
¿Cómo en el 82?
Lo recuerdo, lo recuerdo... (se ríe). Nos igualaron 1-1 en la primera fase, sí. Pero, bueno, ojalá que no se repita. Esta vez les queremos ganar.
Recién nos hablaba de Rueda... Sí, sí. Reinaldo Rueda ha mejorado mucho el fútbol de Honduras, que ojalá pueda hacer un buen papel.
Todos sabemos que la igualdad es máxima, que cada día hay menos sorpresas, que siempre hay alguna selección sudamericana o africana a la que no se le apuesta demasiado y, sin embargo, llega lejos, mucho más de lo pensado. Inglaterra o Brasil podrán tener siempre mejores jugadores, pero hoy es así.
En una entrevista que le hicieron en España contó que había algo que le daba miedo. ¿Miedo?
Miedo. Usted lo dijo.
“Lo que yo siempre he dicho es que el optimismo no debe confundirnos. España ha dado un salto histórico al ganar la Euro, un salto que yo creo que había comenzado con un 3-1 a Dinamarca, de visitante, en la fase de clasificación.
Esa victoria marcó un antes y un después.
Esta selección ha aprendido a superar situaciones difíciles, algo que antes le costaba, y el Mundial será una de ellas.
España ha caminado de una línea vacilante a una línea de continuidad.
¿Cómo hace para lograr que España juegue así, tan serena, tan letal?
No, bueno, yo no lo logro, yo no lo logro... El entrenador es esclavo de las características de los jugadores y estos son los míos, así juegan.
Si yo dirigiera otro equipo no podría jugar igual, porque no tendría la misma continuidad de toques. España juega un fútbol de asociación.
Un toque, dos toques: combinación. Eso es el fútbol.
Ninguna selección juega así. Argentina, Inglaterra, Brasil, por ejemplo, apuestan a otro plan. Porque no hay un fútbol único. Tú podrás pensarlo de una manera y yo de otra, pero inevitablemente debemos pensar en el arco. Un fútbol sin arcos no es fútbol.
La última, Vicente, la última. (Se ríe) Vale, venga...
¿Honduras se clasificará a la segunda ronda? Ja, ja, ja... tranquilo, hombre. Si aún no empezamos a jugar, ¿cómo quiere que le diga eso?
El perfil de don Vicente más exitoso del planeta fútbol
El "modesto ganador" Vicente del Bosque (Salamanca, 23-12-1950), fue el elegido por la Federación Española para asumir el mando del flamante campeón de Europa rumbo al Mundial de Sudáfrica; Del Bosque, un técnico que ha impuesto su afable forma de ser en vestuarios plagados de estrellas, llegó a la selección española con un nuevo manual de estilo de entrenar: humildad, sensatez y el sentido común por bandera.
Dos Ligas de Campeones (2000 y 2002), dos títulos de Liga (2001 y 2003), una Supercopa de Europa (2002), una Copa Intercontinental (2002) y una Supercopa de España (2001), todas al frente del Real Madrid, forman parte del currículum como técnico de este salmantino de 58 años. Su vida ha estado siempre vinculada al Real Madrid: desde la temporada 1968-69 cuando era jugador del equipo juvenil, hasta sus últimos días como técnico de la Casa Blanca (23-06-2003).
Nunca pronunció una palabra malsonante, ni habló mal del equipo contrario ni de los árbitros para justificar un resultado y siempre defendió a sus jugadores y al club.