Honduras
Motagua aprendió la lección; los encuentros que vienen serán tomados como finales. Ayer, dejó tendido al Victoria en el Nacional y le ganó 3-0, de paso, metió presión en la tabla.
La idea inicial de los de Primitivo era demostrar que son grandes y quedó más que demostrado en la calurosa tarde dominguera.
Maradiaga respetó a los que lo venían haciendo bien y depuró el regreso de Guille Díaz en la defensa, sumado a la dupla ofensiva de siempre; Diduch más Georgie Welcome.
Solo sorprendió con el ingreso de Alejandro Aguiluz -carta bajo la manga del DT-, que entró a la cancha a ser el pulmón del Lobo Guevara y de paso, el habilidoso del equipo. Motagua de entrada mostró que había un cambio después de la mala presentación ante Savio -empataron 1-1 el pasado jueves en el cierre de la primera vuelta-.
Tan solo tuvieron que pasar 12 minutos para que la hinchada se parara de los asientos y celebraran el primer tanto; jugadota por la derecha de Guevara que luego de dejar a varios tendidos, envió centro de lujo para el Georgie Welcome, que también hizo gala de dominio de la Jabulani, enviara un derechazo que se coló en las redes del uno Bodden.
Golazo, señores, el 1-0 y el resucitar del Azul. Motagua era como una máquina de vértigo, todos corrían, todos mordían y todos tenían ganas de lucirse.
Dos minutos después del gol de Georgie se vino el segundo; cobro de falta cortesía de los botines de Amado -figura del juego-, Diduch le dio seguimiento al balón y cuando estaba cerca se zambulló metiendo la testa y decretando el 2-0.
La banca celebraba, Primi tomaba notas, el grupo resucitaba... Victoria parecía víctima a pesar de que encontró en Edmilson da Silva -pasante de las filas azules- al hombre más incisivo y peligroso de los Jaibos.
Su acompañante, Wilson Güity, no tanto.
El dueño del número 16 no daba el ancho, corría e intentaba ponerse a la altura de da Silva, pero fue imposible. Minuto 36 y un verdadero susto para la meta de Canales; corrida de Edmilson por la derecha luego de un balonazo enviado desde el mediocampo.
Da Silva envió pase a Güity, que se tuvo fe y remató al marco de Canales, que nuevamente vomitó el balón -tal cual lo hiciera en el gol del Savio el jueves anterior- pero esta vez sacó los reflejos y volvió a adueñarse de la redondita.
Después de esa jugada el primer tiempo se sumergió en una terrible pausa del visitante, que no quería más goles, y de Motagua que parecía conformarse.
Ya para el cierre
En el inicio de los últimos 45 minutos, Victoria intentó, Villagra mandó a la cancha a Derick Hulse, el chiquitín le dio mayor profundidad al equipo y de paso, mayores habilitaciones a Edmilson, que ya estaba solo adelante luego de que Güity se despidiera del juego por cambio.
A los 54, los corazones Azules se paralizaron; corrida de Edmilson, que luego de dejar tirada a la defensa Azul, envió remate, créalo o no, el balón pegó primero en la parte baja del poste izquierdo de Canales y luego coqueteó con las redes, para luego volver a pegar esta vez en la parte baja del poste derecho.
La banca Jaiba no lo podía creer, era el descuento pero la fortuna estuvo del lado de Motagua y el balón jamás ingresó. Pero el Azul, que sí tenía afinada la definición no perdonaría, minuto 58, jugadota de Emilio por la izquierda, Milo levanta la mirada y envía centro al área, la defensa Jaiba rechazó el balón que luego cayó en los botines de Aguiluz.
El cipote volteó al marco y sacó remate, parecía su estreno anotando, pero Ninroll se tiró y salvó en la raya.
Luego de rechazar, atento estaba Diduch, que no perdonó y de derecha decretó el 3-0. Golazo, señores, y la alegría para los de casa.
El cierre continuó con la misma mística; Motagua dueño y señor y Victoria aguantando. El Azul se vio mejor, ahora, debe mantenerse.