Argentina
Las historias personales y la bronca de Ariel Ortega por no ser parte del primer equipo están transformándose en un grillete pesado para el presente de River; sin embargo, la actualidad millonaria invita a mirar el futuro inmediato (el clásico del domingo ante Boca) con cierta tranquilidad, sobretodo si se fija en la vereda de enfrente.
Pero el Burrito se empeña en forzar la atención de su DT, Leo Astrada, en él y su situación, que pasa por una severa crisis de dependencia alcohólica.
El lunes, mientras sus compañeros entrenaban de forma liviana luego del triunfo del domingo, Ortega se sometió a una sesión de masajes y no apareció por el sector que compartÃa el resto del equipo; además, evitó el contacto con los miembros del cuerpo técnico que aguardaban poder conversar con él, después que no cumplió con las normas previstas para los últimos dÃas.
Se acabó la paciencia...
"Lo espero el lunes a entrenar", fue el anticipo de Astrada en la conferencia de prensa luego del partido ante Huracán. Lo cierto es que el jujeño apareció sin aclarar su salida antes de tiempo del sábado y sin cruzar palabra con el DT, mientras el jefe hablaba con sus dirigidos en la mitad de la cancha.
Mientras Ortega no habló con nadie, el primer plantel se entrenó a puertas cerradas en el estadio Monumental y los ejercicios consistieron en trabajos regenerativos para los que fueron titulares el domingo y en fútbol reducido para los que no participaron del triunfo ante el Globo.
Ayer martes hubo dÃa libre y los jugadores volverán hoy a las prácticas en Ezeiza.
El fuego pretendeconsumir la Bombonera...
En tanto que Ariel Ortega sigue siendo el tema recurrente en River, el vecino odiado habla de su horrible presente y una posible salida de su entrenador, Abel Alves, el Chueco que acaba de recibir el espaldarazo público de su presidente, Jorge Amor Ameal; si de por sà un técnico tambalea cuando los resultados no se dan, ni hablar cuando se trata del hombre que se sienta en el banco de Boca: Alves está en el centro de una tormenta cada dÃa más negra y que no tiene buen pronóstico.
Los números son contundentes. Hace siete fechas que Boca no gana y la estadÃstica marca que es el peor arranque del club en el profesionalismo. Pero el problema principal no pasa por la falta de triunfos, que obviamente ayudan a que la presión sobre el técnico sea mayor.
Se dividió el grupo...
A esta altura, ni siquiera un triunfo contra River serÃa suficiente para que volviera a salir el sol en la Bombonera. Al menos eso parece, no tanto por la presión acostumbrada de medios e hinchas, sino por las voces que salen desde el vestuario xeneize.
El Chueco está cuestionado por sus propios jugadores, que cada dÃa disimulan menos su malestar.
Para colmo, su vehemencia y amor por los colores lo llevan a hablar en caliente, como el domingo, cuando dijo que "el que esté en condiciones, va a jugar, y el que no, tendrá que dar un paso al costado".
Por su parte, ayer el presidente Jorge Amor Ameal dijo que "si tuviera certeza de que existe un complot (contra el técnico), el tema se solucionarÃa inmediatamente".
Y explicó el motivo de tanto optimismo: "Cuando terminó el partido todos los jugadores sintieron vergüenza y por eso pienso que se puede salir de este bache".
A cinco dÃas del superclásico, las dudas de Astrada parecen ser menos que las de Alves respecto a los 11 que saldrán a la cancha en la Bombonera. El DT de River retocará el equipo que le ganó a Huracán y es seguro que ingrese Almeyda, mientras que Abelairas y Rojas se disputarán un mismo lugar.
En Boca, los inamovibles, además de Riquelme y Palermo, parecen ser el arquero GarcÃa y el chileno Medel. El resto son puras dudas, máxime luego del 0-3 con Tigre.