Honduras
Cuando Carlos Restrepo levantó la copa, todas las cámaras eran para él.
Es algo que añoraba hacer desde que vino a este país en busca de la gloria.
Lo mismo sucedió cuando Wilmer Velásquez subió a tocar esa copa 23, de la que no pudo ser protagonista pero que es parte de esta historia en la que anoche se escribió otra página del equipo más popular.
Somos campeones, gritaban con locura sus jugadores blancos mientras los dignos rivales se fueron cabizbajos sabiendo que dieron todo en la cancha.
Y la celebración siguió en el camerino con un Dani lesionado, pero que no cabía de felicidad.
La copa la besaban y nadie la quería soltar. El lente de Zona captó toda esa alegría que cada jugador reflejaba.
No hay palabras para describir esto, es algo soñado, decían en el camerino donde sobraron los aplausos, las lágrimas de alegría y los abrazos que te hacen sentir grande.