Sudáfrica
Este Marcelo Bielsa nunca deja de sorprender. La mañana de la tercera práctica de la Roja tuvo tantos elementos novedosos que hay que tomar nota, hondureños.
El Loco sonrió, escaso en él; de paso, determinó realizar los entrenamientos con una laptop. ¿Cómo así? Sencillo.
En ella lleva registrados todos los movimientos que busca y pretende en los jugadores y los compara con los que realizan en ese justo momento.
Vaya novedad... vaya locura.
Termina su contrato, pero...
Aunque se piensa en el debut ante la H, en la concentración de la Roja se ha aprovechado para hablar del contrato de Bielsa, que expira dentro de un mes, algo que tiene a todo Chile preocupado.
Por eso, y en medio de los trabajos matutinos de la Roja, Harold Mayne-Nicholls, titular de la Asociación Nacional del Fútbol, se ha tomado unos minutos para charlar con el estratega y tratar de llegar a un acuerdo para que siga al mando de la selección; la respuesta del Loco fue clara y dijo que su continuidad "no depende de los resultados que se den en el Mundial". La respuesta vendrá por otras razones.
El trato para la perla...
Sobre cómo piensa seducirlo, Mayne aclaró: "Estamos preparados para desarrollar un proyecto más ambicioso", señaló al final de la reunión que sostuvo con el DT.
Eso sí, el presidente aclaró que no llegó a la concentración de la Roja "para convencer a Bielsa". Claro que no. Llegó para que el rosarino se sienta cómodo y pueda desarrollar el plan Sudáfrica a comodidad.
¿Se quedará con Chile?
Entre trabajos, Bielsa anotando y el grupo dándole forma a la Roja, Harold Mayne-Nicholls tuvo su momento de duda. No sabe si el Loco querrá seguir en Chile y eso lo tiene preocupado: "El tema no pasa por lo económico, su continuidad pasa por el proyecto que le presentemos a futuro".
De inmediato y antes de marcharse, Mayne dijo que "no sé si se quede en la Roja, la idea es que así sea, pero si no, vamos a estar muy agradecidos con él. Luego tendremos que salir a buscar a un entrenador diferente, que esté de acuerdo con nuestro proyecto".
Mientras terminaba sus palabras, Marcelo Bielsa apagaba su laptop y terminaba una jornada intensa, que lo tuvo en el ojo del huracán.