Sudáfrica
Un error garrafal del arquero Robert Green le permite a Estados Unidos empatar 1-1 con Inglaterra después de una hora en el debut de ambos en la Copa del Mundo.
Clint Dempsey remató de lejos y sin mucha potencia a los 40 minutos, pero Green dejó que la pelota le rebotara en las manos y cruzara la raya de gol.
Steven Gerrard madrugó a Estados Unidos con un gol a los cuatro minutos para darle ventaja a Inglaterra, que dominó gran parte de las acciones en el primer tiempo.
Tras un saque de banda, Emile Heskey recibió la pelota cerca de la medialuna, envió un pase filtrado al área y Gerrard definió con la parte externa del botín para vencer al portero estadounidense Tim Howard.
Los ingleses arrancaron el complemento con ímpetu y Heskey tuvo un mano a mano con Howard pero disparó directo a las manos del arquero inglés.
El garrafal error de Robert Green, que costó a Inglaterra un gol en el minuto 40 de su partido ante Estados Unidos, prolonga las dudas de Fabio Capello sobre el titular de la portería del equipo y la racha de fallos de los arqueros del país.
El responsable de defender la meta de los 'Pross' era precisamente la gran incertidumbre del técnico italiano, que dudaba entre Green, David James o Joe Hart, optando finalmente por el primero, portero del West Ham.
El grave error relanza el gran debate sobre los guardametas ingleses, en un país que acostumbra a confiar en la Premier League en porteros extranjeros y donde Peter Shilton continúa, a pesar del paso de los años, como el último realmente consolidado y de garantías.
El ex jugador de Nottingham Forent, Southampton y Derby County en los ochenta vistió en 125 ocasiones la camiseta nacional, incluyendo los Mundiales de 1986 y 1990.
Desde entonces no ha habido un sucesor a la altura, con David Seaman como alumno más aventajado, pero sin conseguir aprobar con nota el exigente examen de los hinchas ingleses.
La ironía británica bautizó incluso a David James como 'Calamity James' por sus constantes errores y goles tontos que se 'comía'.
Tras el error en Rustenburgo ante Dempsey, Green quedó con la mirada fija en el suelo, consciente de que tiene ya garantizada horas de debate en la prensa británica, que sigue años después en busca de un portero que transmita confianza y seguridad a la zaga.