Sudáfrica
Rebelde y prepotente, la H se liberó de las cadenas que la ataban a la mediocridad y compareció a su cita con la historia: fue un movido y electrizante 0-0 ante la áspera y rigurosa Suiza, que bien pudo ser gane de los nuestros o hasta derrota con dignidad; a fuerzas parejas, centroamericanos y europeos llenaron el ojo del espectador y terminaron eliminados, pero aplaudidos...
Con el corazón en la mano y un planteamiento equilibrado, con cuatro defensas para contener las arremetidas de la doble punta suiza, Derdiyok y N’Kufo; con Hendry Thomas haciendo las veces de Amado Guevara; con el regreso del devorador de yardas Edgar álvarez (locura aparte para el pobre de Reto Ziegler) y, al fin, con dos puntas netas, David Suazo y Jerry Palacios, la Bicolor pidió las llaves del protagonismo y supo jugar en las grandes ligas.
Eso sí, Erin Derdiyok se las ingeniaba en la otra parcela para asustar los guantes de acero de Noel Valladares, el mejor de la Selección en Sudáfrica.
Al 22 Barnetta quería, pero el candado en la meta de Valladares respondía y cerraba cualquier sorpresa.
De nervios y sin goles...
Honduras, con los tacos llenos de aplomo y con medio pueblo en la nuca pidiendo redención (y no necesariamente clasificación), se lavaba la cara y jugaba horizontalmente por primera vez.
La Muma Bernárdez (titular después de regañar públicamente a Rueda) quería gol al 34, pero su lanzamiento libre no pudo emular a los viejos goles en Liga Nacional; un minuto antes, la Coneja Baldassi se confabula con Gelson Fernández (quien había desplazado a un Wilson Palacios que se iba con claras chances de gol) y apenas saca amarilla al suizo.
Pero al 52, el corazón hondureño se paralizó con tremendo error de David Suazo (otro de buen nivel en la cancha): el Rey no pudo doblar el cuello y, frente a Benaglio, dilapidó gran centro de álvarez.
Derdiyok (quién más) responde al 63 y el DT de Honduras cambia hombre por hombre en la punta izquierda: Walter el Peri Martínez ingresa en lugar de Ramoncito Núñez (acaso uno de los más irregulares del equipo nacional).
Honduras se olvidó de su meta y se lanzó a la aventura en la jungla de piernas suizas, hasta que al 70 la taquicardia invadió el alma de Edgar álvarez, que no pudo vencer a Benaglio en la más clara oportunidad de la H en todo el Mundial.
El último recambio (Georgie Welcome por Jerry Palacios) fue el rebobinador de las ilusiones nacionales. El delantero del Motagua ha gozado de tres ocasiones para mojar, pero la vida le ha negado la gloria.
Apoteósico. Merecido. Titánico. La lucha en las dos áreas daba para escribir el guión de acción más espectacular de Hollywood y solo la posición adelantada de Edgar álvarez (quien luego cedió para el gol de Welcome, anulado) y un paradón de Noel al veterano Frei permitieron que el 0-0 reinara en los cielos de la "ciudad de las rosas", descongelada con el juego más ardiente del grupo H, el de la despedida orgullosa de la Selección, el del adiós definitivo del Mundial, el del "gracias, jugadores... gracias por otra alegría". Tarde, pero seguro...