Italia
Dos de la madrugada en Honduras, las diez de la mañana en Italia. David Suazo llama a mi celular mientras conduce por las curvas de la carretera que lleva hacia Appiano Gentile, lugar de entrenamiento del Inter de Milán; saluda, pregunta cómo va todo y lanza un par de bromas.
Luego da el sí para la entrevista. Indica la hora y el día. Así llegan a su fin dos semanas de persecución... “Puntual, ¿oíste?, puntual”, dice antes de despedirse de nosotros.
Han pasado nueve meses desde el Mundial y se ha sabido muy poco de vos. ¿Qué es de tu vida?
Estoy bien, a pesar de que no he podido jugar por culpa de una lesión. Paso la mayor parte del tiempo con mi esposa y mis dos hijos. Tuve una recaída y estoy en vías de recuperación, así que espero estar listo antes de que termine el campeonato, en mayo. Me hicieron una limpieza en la rodilla izquierda, había una molestia que me estaba incomodando y por eso me operé.
¿Cómo ha sido todo este tiempo sin poder jugar?
Ha sido horrible. Son cosas que le pasan a cualquier futbolista, pero sinceramente fueron meses difíciles, pues en mi caso han sido muchas lesiones, ¿verdad? No es fácil: me lesiono, me empiezo a recuperar y cuando ya estoy casi listo, bum, recaigo. Ahorita no estoy al cien, pero ya me estoy recuperando. Pero ya sabés, siempre pa’delante.
¿Se puede decir que tu mayor deseo es que termine esta temporada para el olvido y buscar nuevo equipo en junio?
David acaba de llegar a Appiano Gentile y habla en italiano con uno de los vigilantes de la sede. Se despide y entonces responde: “Mi mentalidad ahorita es estar bien, curarme al cien y decir ‘estoy listo’ para un nuevo reto, ya sea en el Inter o donde me toque. No me preguntés equipo, porque es lo que menos tengo en mente. Solo quiero estar bien. Luego veremos lo que venga”.
Llegaste al Inter siendo el mejor extranjero de Italia, como capitán del Cagliari y habiendo metido nada menos que 22 goles el torneo anterior. ¿Por qué en el Inter no pudiste ser la gran estrella que fuiste en Cerdeña?
Te soy muy sincero: llegué con muchas expectativas y mucho entusiasmo. Siempre traté de dar el máximo y el primer año fue bueno. Di mi contribución con ocho goles y fui campeón, aunque se pudo esperar mucho más. Me sentí contento por mi primera temporada, pero...
¿Pero qué?
Luego surgieron varias cosas, como el cambio de entrenador. Acordate que llegué al Inter porque me quería el profesor Mancini, pero hubo cambios, llegó un nuevo entrenador (se refiere a José Mourinho) y ya no tuve las mismas oportunidades ni su confianza y por eso decidí irme al Benfica. Claro que pude haber dado más, de no haber sido por las lesiones. Pero como te decía, mi primer torneo, el 2007-2008 fue muy bueno para mí, óptimo. Tal vez si hubiera seguido Mancini... aunque eso de tal vez o de hubiera tampoco te garantiza nada, estamos hablando de supuestos. Igual, no me siento mal ni en deuda con el Inter de Milán.
¿Vos creés que te pesó el hecho de ser hondureño y no argentino o brasileño?
Esos pasaportes siempre pesan en el mundo del fútbol, aunque en mi caso creo que no mucho, pues ya me conocían, tenía ocho años en Italia cuando fui al Inter, así que no pienso que me pesó el hecho de ser hondureño.
Fuiste a Benfica como un gran fichaje y no rendiste lo esperado. Lo mismo te pasó en Génova. ¿Son espinitas clavadas?
Allí sí me siento en deuda, ¿ves? Me refiero al Benfica. En ese club había más expectativas que cuando me fichó el Inter. Con un poco más de suerte las cosas hubieran podido ser mejor, pero las lesiones me afectaron otra vez; una de esas lesiones fue grave, al punto que aún la sigo arrastrando. Y, bueno, me fui al Génova porque quería saber en qué nivel estaba, deseaba ver cómo reaccionaba de la rodilla y más bien fui a recaer y tuve muy poca participación.
¿Cómo saldrás del Inter: en deuda, con la frente en alto o con la sensación de que pudiste dar mucho más? Con la frente en alto. Me siento dichoso porque pude jugar aquí. No tengo nada de qué reprocharme.
¿Salís del Inter en junio?
En junio se termina mi contrato y son muy remotas las posibilidades de que pueda quedarme, en eso estoy claro. Lo que quiero es curarme, no me sofoco. No pienso todavía en junio.
¿Ha habido algún acercamiento del Inter?
No, y no creo que vaya a haber.
¿Regresás al Cagliari en junio?
Es el equipo que me ayudó a crecer y siempre lo tengo en el corazón, así que si cabe la posibilidad de jugar en Cagliari, ¿por qué no?
¿Te gustaría retirarte en Cagliari?
Cagliari podría ser una opción. Todo puede suceder, pero lo único que es cierto es que en junio se termina mi contrato con el Inter.
Me imagino que ha habido acercamiento con Cagliari... No, para nada.
¿Pero has hablado recientemente con Massimo Cellino?
Siempre platico con el presidente del Cagliari, pues me llama para ver cómo estoy, nos tenemos mucho cariño, pero nunca hablamos de trabajo, solamente de cosas personales.
Vos sabés cómo te ama la hinchada del Cagliari y que sos una leyenda de ese club. ¿No sería lo lógico volver a la isla?
Lo más normal es que esté bien y listo para cualquier reto. No te estoy diciendo que va a ser en el Inter, en la Juve, en el Cagliari... Solo quiero estar bien ya, al cien. No sé nada de mi futuro, puede ser en Italia o en otro país...
Mucha gente en Honduras te da como terminado... Ja, ja, ja, sí, lo sé... Son palabras, nada más. Cada quien puede tener su opinión y creo que, al final, es normal que la gente puede tener dudas, pues hace mucho que no juego, pero lo importante es que yo no tengo dudas; las opiniones hay que tomarlas en cuenta algunas veces y otras veces no. Para mí, la opinión más importante es la de mi familia, que es, la que al final de cuentas, sufre con uno. Cuando sienta que ya no puedo jugar, yo mismo seré el primero en levantar la mano. Tomo en cuenta las cosas positivas; a las negativas no les hago caso.
Antes decían que te hacías el lesionado, ahora es que ya estás terminado... ¿Qué dirán después?
Je, je, je... no sé. Eso de que me he hecho el lesionado fue puro invento. Siempre estuve dispuesto para ir a la Selección cuando he podido, pero tal vez ahora sí me creen que estoy lesionado.
¿Vos te sentís acabado?
Ja, ja, ja... absolutamente no, no estoy acabado. Tengo las ganas para poder seguir jugando, siento alegría, tengo pasión... si no, no estaría haciendo todo este esfuerzo para recuperarme y seguro estaría comiendo machuca y baleadas... ja, ja, ja.
Tenés apenas 31 años, pero... ¿Te sentís viejo?
No me siento viejo. He perdido pelo, pero no tengo una sola cana... ja, ja, ja.
¿Te ves jugando hasta qué edad?
Hasta que las patitas me digan “Hey, David, ya es hora”. Uno se da cuenta cuando ha llegado el momento de hacerse a un lado.
¿Con tantas lesiones, llegaste a pensar en algún momento en retirarte?
No, nunca. Tengo espíritu de combate. Es normal que a veces uno sienta que todo se viene abajo, somos seres humanos, pero, como te dije anteriormente, eso me ha ayudado a crecer. He sentido desesperación en algún momento, pero jamás pensé en decirle adiós al fútbol.
Hay personas que creen que a vos no te interesa jugar con tal de ganar bien... Esa gente no me conoce bien ni conocen mi cuore -dice, metiendo sin querer una palabra en italiano-. Digo, mi corazón.
¿Has perdido la alegría por jugar?
No, en absoluto.
¿Te has acomodado, como dicen algunos?
Tampoco lo siento. No soy acomodado.