Honduras
Para entender el ritmo de una gran final habrá que irse a las fuentes, como bien decía el Flaco César Luis Menotti; para entender el pulso que le corre al jugador cuando está a pocas horas del juicio final, habrá que preguntarle a Wilmer Velásquez: "El que no sienta nervios no es jugador de fútbol", dispara frente a meta el ídolo de los olimpistas, que atendió el mano a mano con Zona desde el hotel Marriot...
Horas antes de jugarse el superclásico entre Olimpia y Motagua, el corazón del pueblo futbolero parece latir a mil por hora. "No es para menos, antes de un juego de la magnitud del domingo siempre hay nervios, es el partido que todos esperan en Honduras. Es un duelo muy complicado, difícil, en el que se viven momentos de tensión que, lógico, van pasando a medida que se acerca la hora definitiva del juego".
Experto en estos juegos...
Wilmer, un hombre que hizo ley la costumbre de jugar finales, sabe que "por muy maduro futbolísticamente que seás, resulta complicado mantener el equilibrio en un juego de estos.
Pero es parte del fútbol". El Matador, el artillero de raza que vino desde San Alejo, Tela, a triunfar en la capital, habla porque tiene propiedad. "Recuerdo que en las últimas concentraciones de grandes finales compartía habitación con Rony Morales, pero eran concentraciones tensas, apretadas aunque, al final, está claro que pesa más la motivación y la alegría que te da el jugar un encuentro como ese".
Claro. Un juego de esos. Como los de aquella época oscura del Rey de Copas, a finales de los noventa, cuando repartió títulos a diestra y siniestra a su enemigo íntimo.
"Está claro que los olimpistas hemos sabido perder ante Motagua, les hemos dado el mérito cuando nos han ganado. Y la gran final que difícilmente se me borre de mi memoria es una en la que estaba lloviendo mucho, era de noche, y tuvimos para liquidarlo en los 90 minutos, pero lo dejamos vivo a Motagua que, en la tanda de los penales, nos venció justamente".
¿Es lo mismo perder contra Motagua que ante otro club?
Definitivamente que no es lo mismo. Con el respeto que se merecen los demás, no es lo mismo que te gane otro club a que te gane Motagua, por la rivalidad que siempre ha existido con esta institución y porque los dos clubes se preparan para dar lo mejor en este partido clásico.
¿Y cuál es el encuentro que más recordás ante ellos?
Uno en el que le hice un gol a Diego Vázquez desde casi el tiro de esquina. Cómo olvidar esa noche. Anotarle a Motagua es algo muy hermoso para todo jugador olimpista.
Del pasado al presente... Aunque el Matador (196 goles en Primera División, todos con la elástica del León) no pudo ver en vivo el primer juego de la gran final, un resumen del juego le dejó claro que "le dimos oxígeno a Motagua, Olimpia no pudo definir el juego en el primer tiempo, pero es que hay que estar ahí, en el campo, para saber lo que se siente en un mano a mano con el portero rival". Claramente el estandarte de la Ultra Fiel se refiere a las claras ocasiones que dilapidaron los delanteros del Albo Douglas Caetano y Ramiro Bruschi (coincidentemente los hombres que le dieron el empate 2-2 final), aunque luego tiene palabras que refrendan la calidad de los sudamericanos: "Nadie duda de la capacidad de Douglas, que fue el autor del gol que nos quitó el título la temporada pasada, ni de Ramiro. Pero en una final yo siempre digo que hay que estar concentrado todo el juego porque, a veces, son pocas las opciones claras que te quedan; y también hablo con Roger, por ejemplo, y le digo que no le dé chance al técnico, que si le da un minuto que golee en ese minuto. Los chicos Anthony, Fredixon o el mismo Franco Güity, todos tienen que estar pendientes de su chance".
¿Qué tiene que hacer Olimpia para ganar, Wilmer? Ser contundente. Olimpia generó las jugadas de gol y ahora tiene que concretarlas.
¿Será un partido de muchos goles o será apretado? De muchos goles, como el primero y los olimpistas queremos definirlo en los noventa minutos, eso de los penales es algo muy duro, estresante.
¿Será un partido de muchos goles o será apretado? De muchos goles, como el primero y los olimpistas queremos definirlo en los noventa minutos, eso de los penales es algo muy duro, estresante.