Honduras
Acorazado el buque de guerra necaxista, apenas un misil aéreo de Aarón Bardales fue suficiente para cuadrar las cuentas y regalar al Rayo las primeras sonrisas del Apertura. El equipo de Jorge Pineda no se puso colorado para aboyarle la corona al campeón, que ayer saltó con un cuadro "B" en un Fausto Flores Lagos pintado de Azul Profundo...
Bryan García en el carril izquierdo; Emilson Cruz en la zona nerviosa del mediocampo y el tridente poco usual en la zona delantera compuesto por Mario Girón, Ali Arriola y Luis el Comayagua López, fue la apuesta que Ramón pagó doble en la alineación.
El Ciclón Azul, entonces, se movía al ritmo del Chino Discua, viejo conocedor de la restaurada cancha del Fausto Flores. Motagua se arrimaba, pero no podía lastimar. Y venía el funesto minuto16...
El gol hace la diferencia...
Bien dicen los viejos hinchas del fútbol: dos cabezazos en el área enemiga es gol. Y el Rayo parece haber practicado en toda la semana la jugada que inició José Burgos, que peinó Rubén Licona y que el "lungo" Bardales pudo conectar casi a meta vacía hasta el fondo de las redes. Clarito 1-0...
Sin Harrison Róchez, Luis Guzmán, Sami Caballero, Luis Santamaría, el Pipo Castro y Pedro Domínguez, el Rayo se las jugaba con dos pequeños motorcitos en el medio: óscar Durón y Kevin Osorio, que se "comieron" el campo, hasta que el Rayo entró en la zona más desastroza del encuentro.
De a poco, los de Pineda se dejaron quitar la pelota y ya no gastaban las mismas fichas ofensivas, allá donde el ariete exMotagua Shannon Welcome se las inventaba para asustar la meta de Kerpo de León.
El Primitivo Maradiaga entendió que la mejor forma de asfixiar al enemigo era haciendo ingresar a su mejor carta: Jerry Bengtson. Como una gran masa de nieve que va bajando de la montaña, al Azul se le vio la cara más portentosa con Bengtson y Omar Elvir.
A partir de ahí, el Mimado mantuvo en estado de sitio a su enemigo. Pero el arquero José Pineda, que viene con el Rayo desde el Ascenso, se empezó a transformar en un verdadero monstruo en medio de los tres postes. Y estuvo impasable...
Ciclón... sin gol
Y si la ciudad empezó a leer el termómetro con 25 grados, tras los 40 del inicio, el Pulpo Pineda ahogaba los gritos de gol del pueblo azul. También ayudó mucho la expulsión de Jerry Bengtson, que reclamó fuerte al árbitro y se fue a las duchas antes de tiempo.
Ya no tenía la misma fortaleza el equipo de Ramón que, con el Chino Discua, Elvir y hasta Mendoza en un verdadero plan de remontada, miraba cómo el largirucho Shannon le perdonaba la vida al minuto 93, en un mano a mano contra el uno De León. El plan "B" no surtió efecto y el Rayo sonrió en el infierno.