Honduras
El dictador libio Muamar Gadafi, muerto este jueves, tuvo una relación singular a lo largo de su vida con el mundo del deporte.
En diciembre de 1987, Gadafi compró un equipo alemán de hockey sobre hielo en 600 mil euros al cambio en la actualidad.
En 2003, uno de sus hijos, Al Saadi Gadafi, jugador que hizo sus pinitos en el Perugia y después compró el Al-Ittihad del que fue jugador propietario, realizó uno de sus sueños: jugar contra el Barcelona un amistoso. Al Saadi tuvo otras vinculaciones con el deporte, siempre apoyado por el poder de su padre.
El canadiense Ben Johnson cuidó de él durante cuatro meses para intentar que ganara velocidad.
Diego Armando Maradona asistió a su boda. Ronaldo hizo un saque de honor en un torneo de fútbol en Trípoli, donde llegó en el avión privado del dictador a cambio de 500 mil dólares.
Hincha de la Juventus, se convirtió en el segundo máximo accionista del club con quien participó en algún entrenamiento.
Salvador Bilardo o Careca cuidaron de Al Saadi en la selección de Libia.
Otros como el exentrenador del Barça Terry Venables se negaron pese a los ofertas que manejaban.
Otros sueños, como entrar en la Fórmula 1 o la posibilidad de comprar el Milán, no fueron posibles para Gadafi, que estuvo 42 años en el poder.