Honduras
Formón en mano, la tropa olimpista pinchó, picó y hasta mordió la tapia roja que mandó a construir Hernán García, acaso el autor intelectual de un empate que a Deportes Savio le sabe a miel, a gane, a jarabe de caña.
Al final, el 1-1 vuelve a ser un resultado engañoso para Olimpia, pero el fútbol no miente y está claro que el que no la mete, sufre...
Enfermo de gol, el León tuvo que pasar en vela los primeros 45 minutos y recibir tremenda descarga de la pierna zurda de Julián Rápalo para darse cuenta de sus necesidades.
Porque al 44, en el segundo tiro directo de un Savio que dejaba solo en punta a Ney Costa y que no veía mal jugarle al contragolpe al cuadro de casa, el zurdo Rápalo durmió con el muslo un buen cambio de juego que produjo óscar Fortín y así, sin pensarlo, como teniendo dibujado el arco de Donis Escober en la mente, fue como que agarró un leño y le dio en la cabeza al enemigo.
Se cumplía el guión que Hernán García había escrito en el camerino. Y los olimpistas se iban al descanso sabiendo que Danilo Tosello no los iba a tratar justamente como señoritas.
Apenas Alexander López se libraba de culpas; luego, Néstor Martínez era como una bujía vieja: se encendía y se apagada.
Y Boniek García no podía firmar la sociedad con José García. Mucho menos Douglas Caetano encontraba el camino de la casa de Roger Rojas... Y la paciencia se agotaba.
Se vino el temporal...
Claro. No habrá que ser mago para darse cuenta de la gran puteada que Tosello repartió en el entretiempo: fueron 25 minutos del tiempo de complemento en los que se vio al Olimpia que le gusta a la gente.
El Melenudo se puso el overol, se subió al bombardero y empezó a rellenar de centros al área el dibujo del juego.
Pero allá atrás, Júnior Morales era uno de los gigantes de hierro del Quijote y el portero se quedaba con cada pelota de peligro que provocaba la artillería local. Y otras las sacaba con la vista, como el bombazo de Alex López que se estrelló en el horizontal al 47.
Hasta que se cayó...
El muro rojo empezaba a hacer notar algunas grietas en su estructura. Al 59, el juez asistente anuló bien un gol de Roger Rojas, que se encontraba en fuera de juego tras un primer cabezazo de Douglas Caetano.
Sin Miguel Castillo en la cancha, la Rata Bruschi empezó a coger mayor protagonismo en la zona explosiva y al 68 cobró un lanzamiento desde la esquina que Júnior no pudo despejar cómodamente, para que Boniek García la machucara en dirección de Fabio de Souza, el de los goles agónicos, que la mandó a guardar de zurda.
Contrario a lo que se pensaba, el León quitó el pie del acelerador. Carlos Will y Dani no entraron enchufados y el Chino Tilguath (sin jugar) se fue expulsado al protestar como penal un resbalón fortuito de Carlos Will.
Y se viene el derbi. Y se viene en horas bajas. Y con un Olimpia sin gol. Y con muchas dudas. ¿Es el mejor momento para resurgir?