Honduras
La voz más rocosa, de entre ese puñado de camisetas rojas reservistas del Savio, salía del largo y negro suéter con el número 40 en la espalda. Diego Vázquez, 40 años mediante, bien podría ser el papá de cualquiera de los jugadores con los que compartía cancha en el preliminar de Olimpia-Savio y la anécdota apenas pasa a engordar la hoja de vida del famoso atajador que acaba de ser eliminado del reality Bailando por un sueño de Televicentro.
“Me sirvió de mucho jugar con los pibes, porque ya tenía un tiempo sin entrenar ni jugar, así que ocupo coger ritmo”, cuenta a Zona el legendario Barbie, ídolo del Azul, que no pierde la puesta en escena para criticar el esquema del campeonato de reservas nacional.
“Muchos jugadores ven de menos a las reservas y, más bien, este torneo cogería mayor prestigio en la medida en que más jugadores de
Primera, no los tres permitidos por la regla, jugasen acá. Yo te aseguro que los dos pibes de Olimpia que me golearon se fueron contentos a sus casas, a contarles a sus padres que golearon a Diego Vázquez.
Este torneo hay que prestigiarlo, tiene que ser un atractivo para la gente y que, lógico, exhiba jóvenes”.
Mejor atajar que bailar...
Al tener contrato firmado con el Torito (gozaba de un permiso especial para ser parte del programa televisivo), Diego se presenta desde hoy a las prácticas de Hernán García, pero aclara que “no pretendo llegar y jugar de entrada”; en todo caso, el multicampeón con el Ciclón sabe el panorama que se le viene: “Júnior Morales anda en un gran nivel, con un rendimiento que lo ubica entre los mejores tres porteros del torneo y siendo una alternativa para la H. Así que la vamos a pelear, como siempre lo he hecho”.
También habla de su club: “Si sumamos seis puntos, mínimo, entramos en la liguilla. Hay esperanzas”.
Desde luego, mucho mejor pelearla en el verde césped que en la tarima de baile. “Disfruté a full el reality, sobre todo porque al final se va a cumplir la causa altruista y se le comprará la casa a doña Rosa. Me hizo sentir muy bien, por más que no bailé nada... ¡Ja, ja, ja!”.
Hablando de pasos, el Diego más sincero de todos le baja el tono a las disputas con el juez Osmel Poveda, uno de los duelos más esperados los domingos: “No eran armadas esas disputas y, más bien, fui bastante educado con él, que se nota que no conoce nada de fútbol.
Pero nunca quise ser grosero al aire, ni siquiera cuando le regalé la muñeca. Varias veces nos cruzamos fuera de cámara y no pasó nada. Si hoy lo veo en la calle, lo saludo”.
La nueva faceta...
Antes de retirarse de la ciudad que le vio transformarse en el estandarte de un Motagua que lo ganó todo a finales de siglo pasado, de la boca del nacido en Mendoza sale un respetuoso punto de vista sobre el presente del club del que es hincha.
“Siempre he dicho que en Honduras es muy difícil salir bicampeón, salvo raras excepciones. Hoy le pasa a Motagua. El jugador hondureño se relaja y no tiene hambre de seguir ganando títulos, algo que para cualquier DT es complicado”.
Y cierra con una buena. “Mi retiro está pronto, no porque físicamente ande mal, sino porque en las charlas se me va la boca, quiero hablar. Y ahora veo mucho la táctica, me fijo en la pelota parada y esas cosas”. ¿Se viene el Diego DT?