Honduras
Abundante, pletórico, con el aplauso para el Rambo, Welcome, Edgar y Bengtson, la H cerró el año regalando el mejor fútbol de la era Luis Suárez; el 2-0 a Serbia, de excelente nivel, deja claro que con los legionarios el equipo de todos traerá las alegrías que se le estaban negando al entrenador colombiano.
Un ritmo continuo...
Mandados a la guerra con las espadas más afiladas, los dos faros de los que dispuso Luis Fernando Suárez han ejecutado las órdenes a la perfección: Jerry Bengtson y Georgie Welcome sazonaron el ataque a su mejor gusto, bailaron a los defensas tamaño extra large del equipo de Radovan Curcic, batieron la masa y regalaron dos pasteles a los serbios en 45 minutos a puro vértigo.
Al 4, con los europeos acomodándose en el país, se produjo la primera gran combinación de la H: Maynor recuperó, el Rambo habilitó a Welcome (quien eludió al renombrado Ivanovic y al portero Kahriman) y Bengtson punteó para explosionar el Olímpico.
Al 29, una nueva triangulación catracha (esta vez menos didáctica que la primera) encontró casi los mismos actores: Welcome recuperó de cabeza, el Rambo encontró a Bengtson y el ariete del Motagua se hizo el espacio y aniquiló al uno visitante con un inapelable bombazo.
Juego de poder a poder
Serbia, confundido y desconcertado, no se salió de su idea: mandar la cantidad de centros que pudiera al gigantón Nikola Zigic, incómodo para la zaga hondureña. Pero también sobresalía la figura de Bosko Jankovic, el mejor del exigente equipo balcánico, que presionaba y salía jugando con elegancia, aunque se miraba muy inferior en el desdoble de Edgar, Maynor y el Rambo y la enjundia de Welcome.
Y la sacada mundialista de Noel, al 47, tras cajonazo impecable de Jankovic, fue la última gran bajada de los hombres de blanco.
Edgar seguía comiéndose la cancha y Honduras era infinitamente superior. Bengtson se la comía al 50 y el pueblo ovacionaba a sus ídolos. La noche terminó feliz y la H derrochó ilusión.