Honduras
Llegamos en punto a las 11:00 de la mañana del pasado viernes.
El oficial Coca, atento a nuestro arribo, de inmediato nos hizo subir por los escalones que conducen al búnker militar.
En la antesala, un par de sillones, una mesa con vidrio, un libro de visitas que desde el 28 de junio recoge escasas firmas y un ruidoso televisor de 21 pulgadas.
Su colaborador, a quien todos conocen como "Rivelino", estrechó nuestra manos con el rigor y fuerza característicos de los militares.
¿Agua, café o fresco? preguntó a secas. A los minutos pasamos por un laberinto de pasillo hasta la oficina del jefe del Estado Mayor, llena de enigmas, condecoraciones, símbolos patrios y religiosos.
A sabiendas que había 60 preguntas por responder, intentamos auscultar al general en su vocación militar, el papel en la crisis del 28 de junio, su futuro y su perspectiva en el campo político. Aquí las primeras 30 preguntas:
1. General, ¿usted era amigo de don Manuel Zelaya Rosales?
Sí, claro que sí, yo logré hacer una bonita amistad porque lo conocí como superior jerárquico, fue alguien muy bueno con las Fuerzas Armadas, estuvo siempre cerca de la institución, estuvo siempre apoyando todos los programas de desarrollo. Cuando yo llegué a las Fuerzas armadas elaboramos un plan hacia el 2030, un plan de transformación y modernización.
Fortaleció el ámbito de la moral porque dentro de las solicitudes que le hicimos él nos apoyó, los miembros de las Fuerzas Armadas estaban muy mal pagados y había que mejorar sus condiciones de vida, la calidad de la educación y capacitación y capacidades logísticas.
Él nos apoyó así como nos apoyó el gobierno del presidente Maduro, él también ayudó y cooperó para que las Fuerzas Armadas mejoraran en sus capacidades operacionales.
2. Uno puede admirar muchas cosas de una persona, pero ¿qué es lo que usted más admiraba en don Manuel Zelaya?
Esa dedicación al trabajo, a veces estaba con nosotros trabajando, haciendo planes, cuando había crisis en el país trabajamos con él hasta las 3:00 ó 4:00 de la mañana y eso yo lo admiraba en él, que era como nosotros los militares, en el sentido que no teníamos horarios para trabajar sino que era algo espontáneo y eso los militares lo tenemos inculcado en nuestra formación, que no importa el tiempo, lo que importa es la misión.
3. Desde el 28 de junio ¿usted ha tenido alguna comunicación con el ex presidente Zelaya, sea de forma personal, por mensajito o por correo electrónico?
No, no hemos tenido comunicaciones, en un principio sí teníamos, pero ya después esas comunicaciones desaparecieron porque cada quien estaba comprometido con sus tareas, yo estaba muy comprometido con lo que es el fiel cumplimiento de las misiones constitucionales y he dejado que sean otros ámbitos los que solucionen estos problemas, que sea el ámbito político que tenga las relaciones que debe tener a esos niveles.
4. ¿Fue una comunicación cordial?
Yo no he visto esta situación desde el punto de vista personal sino que son situaciones institucionales, de las responsabilidades que tenemos asignadas por la Constitución.
5. ¿Esa amistad se rompió para siempre o solo está congelada?
Yo le voy a explicar algo, a pesar de que nosotros como militares nos sentimos tan humillados, porque realmente sí nos humillaron, nosotros los militares no estábamos acostumbrados a que nos trataran con tanta humillación, a que se burlaran de nosotros algunas personas del ámbito público, en las conferencias de prensa, nosotros somos soldados y creemos que debemos ver para el futuro.
Nosotros, siendo una institución tan seria y teniendo una cultura sobre la base de las misiones, que tiene que ver con los principios, valores, doctrina militar, esa cultura no nos hace salirnos a nosotros de los marcos legales establecidos en la ley y nosotros entendemos que las personas que determinan quiénes están violando la ley son los jueces y cuando un juez está diciendo que la ley se está violando, eso para nosotros es sagrado.
6. O sea, ¿querían cumplir la voluntad del Presidente pero no podían?
No es que nosotros no queríamos en su momento apoyar al ex presidente Zelaya, sino porque no podíamos. No podíamos porque era algo legal, por la cultura militar que es defender los parámetros de la ley.
Yo creo que todo lo relacionado con este caso es netamente relacionado con las misiones y no a título personal, ellos en el ámbito político y nosotros en el ámbito de las misiones constitucionales que están plasmadas en la Constitución de la República.
7. Y en su opinión personal, no de la institución, ¿cuál era su posición en torno a la cuarta urna?
Yo creo que Honduras necesita cambios y siempre lo hemos analizado porque nosotros los militares, a través de sendos estudios de Estado Mayor, analizamos todo el comportamiento que se está dando en el mundo, la mutacion que está sufriendo el mundoñ en América Latina, hay bastantes cambios y de repente hay desesperanza de la gente, y cuando hay desesperanza y hay problemas sociales entonces se requiere que haya cambios.
Nosotros sí creemos que deben generarse los cambios apropiados para mejorar las condiciones de vida de las personas, para darle oportunidades a aquellas personas que no las tienen y que se puedan desarrollar.
En ese aspecto, nosotros consideramos que los cambios sí se deben dar, pero tienen que darse en el marco de lo que está establecido en la Constitución de la República, porque eso es lo que manda la Constitución a las Fuerzas Armadas: velar por el imperio de la ley.
8. ¿Había afanes continuistas en ese proyecto?
Pues fíjese que yo no puedo mencionar nada de eso, nosotros lo que mencionamos solamente es el proyecto de las misiones, que tenemos que defender el imperio de la ley.
9. Si le hago la pregunta de otra forma: ¿estaba a su juicio en riesgo la alternabilidad en el poder?
Yo no podría decir eso porque hay autoridades competentes que tienen que decirlo, como la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional. Lo que nosotros podemos decir es que un juez nos estaba diciendo a nosotros que había violación a la ley. Nosotros la misión que tenemos otorgada por la Constitución es velar por el imperio de la ley y había un juez que nos estaba diciendo que se estaba violando la ley. Dos, también en el Libro Blanco de la
Defensa, firmado el primero por el presidente Maduro y el segundo Libro Blanco firmado por el ex presidente Zelaya, manifestaba ahí que las Fuerzas Armadas tiene que velar por el Estado de Derecho y lo definen allá abajo que el Estado de Derecho se mantiene respetando su ley.
10. ¿Usted hizo ver eso al ex presidente Zelaya, habló personalmente con él y le expuso sobre todo la encrucijada en la que habían entrado las Fuerzas Armadas?
Claro que sí, hicimos un proceso largo que se llama proceso de toma de decisiones. Nosotros empezamos a analizar la misión que recibimos de nuestros superiores y dentro de ese análisis encontramos las limitantes que tenemos. Después de ver las limitantes, las proridades y las oportunidades, ponemos a los estados mayores a trabajar. Los estados mayores hacen apreciaciones en cada una de sus áreas, todas las áreas estaban claras en que había capacidad para cumplir la misión, pero había un área en la que teníamos dificultad: la legal.
Entonces los abogados de las Fuerzas Armadas comenzaron a hacer el estudio correspondiente y después nos presentaron un informe porque hay un tiempo... Nosotros en la carrera militar dejamos un tercio del tiempo disponible para nuestra planificación y dejamos dos tercios del tiempo disponible para la planificación de los subordinados. Estando en el tiempo disponible, que eran 30 días prácticamente, estábamos buscándole solución a la problemática.
Cuando ellos me hicieron las exposiciones desde el punto de vista legal, empezamos a buscarle soluciones a través de todos los organismos legales del país. Nos reunimos con la Corte Suprema, con la Fiscalía, con los políticos del país, con líderes empresariales y religiosos. Estuvimos prácticamente 30 días en movimiento antes de informar al Presidente que nosotros no encontrábamos solución legal y al mismo tiempo lo manteníamos informado a él de que no encontrábamos solución.
Hicimos hasta lo imposible porque esta situación se resolviera en el ámbito de los políticos, porque en las crisis nosotros estamos claros y sabemos que al final somos nosotros los que vamos a poner el riesgo, eso es obvio en los militares.
En la crisis primero está una fase que es la prevención y la disuasión de los conflictos, después viene la fase de la negociación, la fase de la presión, nosotros tratamos de presionar para que solucionara este problema porque después venía una fase que es la del uso de la fuerza, y ya cuando se hace uso de la fuerza eso es delicado.
Inclusive llegó un momento que nosotros no hallábamos qué hacer, nos encontrábamos entre la espada y la pared, porque por un lado teníamos una orden del presidente de la República como comandante general y por otro lado teníamos la orden de un juez que estaba diciendo que había una orden ilegal.
Eso era difícil, complejo, nosotros le pedíamos sabiduría a Dios. Todos los días le pedíamos sabiduría, hicimos una misa aquí, junto con los pastores, porque como somos Estado laico, hay libertad de culto en las Fuerzas Armadas y nosotros sabiendo que es una carga muy complicada, siempre mantenemos en mente tres principios fundamentales que inculcamos a todos los soldados: el profundo amor a Dios, el amor a la patria y el profundo amor al pueblo.
Llegó un momento determinado en que hubo que ir a informarle al Presidente, ya de forma oficial, porque se lo habíamos dicho en múltiples reuniones. Nos habíamos reunido con él y le habíamos dicho: "Señor Presidente, estamos en problemas, tenemos problemas legales", le habíamos dicho. Pero ya en una forma oficial fuimos a Casa Presidencial y le dijimos: "señor Presidente, nosotros estamos listos para cumplir la misión, pero tenemos un problema: es un problema legal".
11. ¿Pero ustedes se deben a un comandante general?
Nosotros en la carrera militar le debemos todo a un superior, todo, todo, todo. Le debemos que nos haya asignado en la posición, que nos dé consideración, que le dé consideración a nuestra familia, que resalte nuestro trabajo, en fin, que nos apoye para el cumplimiento de la misión, pero hay una cosa que no le debemos: es la obediencia para cumplir una orden que nos pueda deshonrar, o sea, que vaya contra el honor militar.
Es algo bien difícil para nosotros porque es nuestra formación, nos formaron a casi todos con el mismo patrón y es por eso que los oficiales deben escuchar a sus subalternos. Decía un presidente de Estados Unidos que el oído del líder debe vibrar con las voces del pueblo. También en las Fuerzas Armadas nosotros decimos que el oído del líder debe vibrar con las voces de los subalternos.
12. ¿Y la posición de las oficiales y tropa era similar al pensamiento que tenían ustedes y los abogados?
Yo escuchaba a todos los oficiales a diferentes niveles y me decían: mire mi general, lo respetamos, vamos con usted donde sea al cumplimiento de cualquier misión, pero señor, preferiblemente que no sea al margen de la ley. Yo escuchaba a mis subalternos cuando me decían eso. Nosotros no es que no queríamos cumplir una misión sino que no podíamos. Estábamos nosotros tratando de cumplir nuestras funciones constitucionales.
13. Y esa madrugada del 28 de junio, ¿usted estaba al mando de la operación?
Bueno, yo estaba al mando de la operación en términos generales porque nosotros recibimos una orden en la noche del día sábado (27) de la Corte Suprema y teníamos que dirigir una operación. A este nivel uno solo da órdenes generales, y después los comandos subordinados son los que cumplen las responsabilidades asignadas.
14. ¿Estaba aquí, en esta oficina?
Sí, cuando recibí la orden en la Corte Suprema y después me vine para acá. Estuve toda la noche y toda la madrugada.
15. ¿La operación comenzó a las 6:00 de la mañana?
En la carrera militar hay una norma que cuando la orden se da, si decimos a las 0600, a las 0600 todo mundo a nivel nacional está cumpliendo la misión a la misma hora, es lo que se llama sincronización. Nosotros no podemos salirnos del contexto de lo que es la formación militar.
16. ¿Quién decidió que don Manuel Zelaya tenía que salir del país?
Bueno, estas son situaciones que no las estamos mencionando porque tienen que ver con el ámbito de la seguridad nacional, y como ya hay un proceso en camino, nos reservamos ese derecho para que sean los jueces competentes los que conozcan de esta situación.
17. A su juicio, ¿por qué no puede hablarse de un golpe militar en Honduras?
Porque un golpe de estado militar tiene su connotación, en el cual los militares asumen cuando toman las armas para sacar a un mandatario o sacar a todo un gobierno para tomar el mando del país, situaciones que no se dieron porque lo que hicieron las Fuerzas Armadas fue cumplir una orden de captura y una orden de suspensión de una encuesta que se estaba llevando a cabo desde las 6:00 de la mañana de ese día.
Se había recibido la orden de capturar a una persona que según los juzgados supuestamente había violado la ley, entonces nosotros teníamos que cumplir esa orden. No era una acción nuestra, era una acción netamente militar. El objetivo no era sacar un gobierno e instalarnos nosotros en el poder, no fue esa la situación. Nosotros cumplimos la misión y la autoridad civil retomó el control rápidamente de la situación en el país.
18. ¿Esperaba usted que tras los hechos ocurridos el 28 de junio el mundo iba a tener una reacción tan virulenta contra los hondureños?
Hay que recordar que aquí en Honduras había unos 200 medios de comunicación internacional (para la cobertura de la encuesta), no se dio la información adecuada y eso se prestó a las especulaciones.
19. Usted es militar y Hugo Chávez también lo fue, ¿qué los diferencia a ambos?
Bueno, que él está en la política y yo soy un militar. Creo que yo no podría mencionar otra cosa, yo sigo siendo un militar y los militares tenemos una actuación en el marco de la responsabilidad asignada. Yo lo miro a él como un político.
20. ¿Usted se considera un héroe o un villano?
Yo no me considero nada, soy un soldado y soy un soldado institucionalista que siempre estoy enmarcado en las normas que establece el país, soy una persona respetuosa de las leyes, independientemente que existan personas que lo acusen de una y otra cosa, yo siempre me he mantenido en el marco de la ley. Nunca en mi vida he puesto un pie dentro de una cárcel ni militar ni civil.
Desde que yo inicié, lo hice con el propósito de conducirme dentro del camino de la legalidad, creo que eso es lo más bonito que uno puede heredarles a los hijos, el nombre, y aunque siempre haya alguien que se lo quiera manchar, hay que mantenerse dentro de la ley.
21. ¿Es usted cristiano, general?
Sí, soy católico y dentro del cristianismo tengo mucha fe, porque a mí me formaron desde niño con ese principio religioso y soy muy respetuoso de todas las religiones, respetuoso de las personas que tienen fe y las puertas de nuestra institución siempre han estado abiertas para las personas que vienen a inculcar esos valores que son bonitos a nuestros soldados.
22. Bueno, si usted es católico entonces le puedo hacer una pregunta todavía más religiosa. ¿Usted cree que se irá al cielo o al infierno?
(Carcajadas). Eso yo no sé. Uno siempre tiene fe en que cuando hace las cosas buenas siempre va a tener al final la recompensa de Dios. Nosotros podemos vernos las caras aquí, pero Dios mira nuestros corazones y yo siempre trato de actuar conforme a mi corazón y ver a las demás personas con el corazón. A pesar de que se digan muchas cosas, yo siempre trato de mantener ese principio: ver a las demás personas con el corazón y no hacer daño innecesariamente a las personas.
23. A ustedes se les ha acusado de haber asesinado personas en las manifestaciones. ¿Lo hicieron?
No, eso no es cierto. Las Fuerzas Armadas no están para eso. Hay cosas que nosotros tenemos que tener en nuestras mentes y es que debemos aprender de las lecciones de la historia para no cometer los errores que se cometieron en el pasado. Se nos acusa de muchas cosas más bien por proteger la vida humana, nosotros buscamos en todo momento la protección de la vida humana y si ha habido muertos, dos o tres muertos de que tenemos reportes nosotros, no tenemos todavía un indicador que diga que el responsable fue un miembro de la institución.
Por ejemplo: tenemos el caso del aeropuerto que todavía está en investigación; tenemos el otro caso que se dio en la frontera, que fue apuñalado, los soldados no usan puñales, ni tan siquiera bayonetas usan ahora; y también un maestro que murió en la salida del norte, cuyo caso está en investigación y que no fue con un arma reglamentaria.
Una orden, de esta oficina, no ha salido para que se vaya a matar a una persona. Tenemos las reglas de empeñamiento, que están claramente definidas, en las cuales nosotros les decimos a los soldados qué pueden hacer y qué no pueden hacer y si hay una persona que a título personal cometió un delito en contra de otra persona, entonces lo que hacemos como institución es ponerlo a la orden de los tribunales y ponerle un abogado.
24. ¿Cree usted que sus manos están limpias?
Mis manos están limpias. Yo no puedo dar una orden que vaya contra mis principios, sobre todo porque soy cristiano y tengo mis principios. Soy un soldado y no me gustaría que se me señale por un delito que no he cometido. He estado en misiones más difíciles que las que he tenido aquí, pero nunca en mi vida he matado a una persona. Y son misiones difíciles, de fronteras y toda cosa, de carrera militar, y gracias a Dios no he tenido que llegar a ese extremo, lo que me hace sentirme bien.
25. Su esposa qué opina del papel que usted ha jugado en esta crisis. ¿Ella ha estado de acuerdo y lo apoya en las decisiones que ha tomado?
Bueno, ella ha sido mi fortaleza, ella ha estado al lado mío todo el tiempo, es la que ha estado fortaleciéndome, dándome animo, recuerde que estas cosas son difíciles, no es fácil.
26. Hacia ahí iba nuestra siguiente pregunta: ¿usted pudo dormir la noche del 28 de junio?
Ni 30 segundos… ni 30 segundos… nada... nada... nada… es algo difícil, complejo, recuerde que en este tipo de misiones es más el sentimiento que hay, porque no pudimos lograr que se evitara esta situación a través del diálogo que fue lo que las Fuerzas Armadas buscaron en todo momento.
27. Del 28 de junio a la fecha, muchas cosas han pasado, ¿hay algún momento que usted considere el más difícil y doloroso?
Siempre ha habido mucho dolor cuando sé que ha muerto un hondureño por andar en una situación de esta naturaleza. Para mí ha sido lo más doloroso, porque no importa qué ideología tenga una persona, debe haber cordura y prudencia. Cuando hirieron a un soldado, le dieron un disparo en el pecho en Siguatepeque, también fue muy doloroso. Ha sido doloroso cuando he tenido que participar en el entierro de un soldado, de un oficial.
28. ¿A qué le tiene miedo Romeo Vasquez?
Miedo no tengo, solo le tengo temor a Dios. Soy temoroso de Dios, respetuoso de Dios, de sus principios cristianos. Miedo no tengo, mi formación ha sido precisamente esa, no significa que no exista el temor, porque es normal en el ser humano, pero como dice el dicho: "lo que lo hace valiente a uno es hacer aquellas cosas a las que le tiene miedo".
29. ¿Cuál es la misión más dolorosa?
Hay misiones bonitas en las que se sirve al propio pueblo, cuando defendemos la soberanía, las humanitarias, cuando hay que apoyar a salud pública, proteger el bosque, apoyar a la educación; pero hay misiones difíciles, la misión de defensa de la soberanía es mejor para nosotros que una misión en la cual tengamos que enfrentarnos con algunas personas de nuestro propio pueblo, esa es la misión más dolorosa que pueda existir.
30. ¿Y su visa estadounidense, tiene o no?
Bueno, yo no sé, habría que preguntarles a ellos, la verdad es que nosotros no tenemos ningún problema en ese aspecto, dado que nuestra situación fue cumplir con las órdenes que nos dieron las autoridades competentes, cada quien es libre de invitar a su país a quien quiera invitar.