Honduras
Olimpia puso el ancla en su defensa, se agarró fuerte de la vieja teoría de que los clásicos “no se juegan, se ganan” y se iluminó 10 minutos, los suficientes para derrumbar los enigmas de este Motagua que sumaba 524 minutos de no recibir gol... hasta que Hendry Thomas pidió “prestado” el cuerpo penalero de Wilmer Velásquez y derribó de 11 metros el mito de Ricardo el Gato Canales.
Minuto 73. Minuto bisagra, que prácticamente definió un clásico infeliz, desdichado y triste: Olimpia se iba arriba y Motagua perdía a David Molina, el buen central que paró con la mano el disparo que el mismo Thomas había sacado al 72, tras la mejor jugada olimpista por la izquierda que terminó con “pase de la muerte” de Rony Morales; el central José Gaspar Molina no sospechó de nadie y se fue directo al manchón penal.
Muchas nueces y poco fútbol
El derbi de la ciudad se definía en 11 metros y se desarrolló con una terrible mezquindad de dos equipos que dominaron, aunque sea la pelota, un tiempo cada uno.
Al minuto 28 fue la primera clara del partido, pero Donis Escober le quitaba el grito de la garganta a los motagüenses, tras remate del Chino Tilguath; Javier Portillo dejaba otro recadito al 39, con zurdazo bien atajado por Donis, pero la anemia ofensiva del equipo de Jaime de la Pava impedía que los goles se vistieran de azul.
Con los cerebros del Ciclón en horas bajas (ni Tilguath ni Marvin Sánchez podían alegrar a la redonda) y con un Olimpia resignado a jugar sin enlace y con pocos trucos de su correlón Johny Calderón, la pelota llegaba cada media hora a los delanteros.
Wilmer Velásquez, el Bombo Medina (de gris tarde), Georgie Wellcome y óscar Torlacoff (peleó más de lo que jugó), acaso eran estatuas vestidas con los uniformes de sus equipos.
El “nuevo” Olimpia
Palmas para Juan Carlos que, al fin, se dio cuenta que Olimpia no se puede dar el lujo de prescindir de cabeza; Dani Turcios (junto a Bonieck) le modificó la cara al León y, aunque sigue debiendo calidad, ya se posicionó en el primer lugar... Ah, y ganó el partido que tenía que ganar.