
Las marchas del 1 de mayo criticaron ayer la crisis que se ensaña contra los trabajadores, después de que miles de empleos se han perdido en Latinoamérica y el Caribe, con cifras que bordean los dos dígitos y sin soluciones a la vista.
En Chile la tradicional marcha del 1 de mayo, que reunió a unas 10,000 personas, concluyó con una fuerte represión policial con gases lacrimógenos y chorros de agua y algunas decenas de detenidos, cuyo número no ha sido precisado.
Cuando los trabajadores se dispersaban, pequeños grupos de encapuchados atacaron a la policía, que los reprimió con gases y carros lanza agua.
Arturo Martínez, líder de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor central sindical, exigió "una nueva ley que distribuya la riqueza", el derecho a huelga sin "descuelgue", sin reemplazos y el fin de la norma que permite a los empresarios despedir a los trabajadores "por necesidades de la empresa".
En Puerto Rico, donde el gobierno anunció más de 30,000 despidos a partir de julio para controlar el déficit presupuestario, miles de trabajadores estatales inundaron las calles para rechazar la decisión. "Los trabajadores están diciendo que hay otras maneras de resolver la crisis fiscal... la gente (está) pidiendo en la calle que los dejen trabajar", expresó el líder obrero Jesús Díaz Allende.
Miles de trabajadores ecuatorianos marcharon pacíficamente por las calles de las principales ciudades del país, con pancartas como "la crisis capitalista que la paguen los gringos" o "rechazo a la política laboral del gobierno".
Represión chavista
"¿Hasta cuándo van a hacer callar al pueblo?", clama, fuera de sí, Laura Bautista, una venezolana de 73 años que intenta mantenerse en pie en medio de los gases lacrimógenos y frente a una barrera de policías antidisturbios fuertemente armados en el centro de Caracas.
La represión de las fuerzas del orden vació en pocos minutos la avenida México, donde centenares de opositores al gobierno del presidente Hugo Chávez se concentraron pacíficamente este 1 de mayo para exigir "idénticos derechos políticos" para todos los venezolanos y "más democracia".
"Ustedes tienen la fuerza, no la usen contra nosotros porque no les estamos atacando. Usenla para defendernos", pedía Rafael López, un profesor jubilado mostrando a la policía una camiseta en la que se leía: "Respeten la Constitución".
Los gases lacrimógenos, balas de goma y el agua a presión usada para dispersar a la manifestación provocaron escenas de pánico y desmayos en la estación de metro más cercana y en comercios vecinos en los que las personas intentaron refugiarse. "¿Dónde está Chávez? Que venga él a decirnos por qué esta manifestación es ilegal.
Esto es una vergüenza, ya nadie va a poder salir pacíficamente a la calle a decir su opinión", solloza Aída Barrios, sentada en el suelo junto a su esposo, completamente anestesiado por los gases.
Según los oficiales de policía presentes, los manifestantes no tenían autorización oficial para avanzar más y dirigirse hacia el Parlamento y cuando intentaron atravesar la barrera "hubo que dispersarlos".
Europa
Los obreros europeos celebraron ayer el Día Internacional del Trabajador en marchas de protesta desde Moscú hasta Berlín y Estambul, en medio de la peor crisis económica que vive el mundo desde la Gran Depresión de la década de 1930.
Hubo actos de violencia y enfrentamientos entre policías y furiosos manifestantes que afectaron algunos eventos, entre ellos en Grecia, Alemania y Turquía. Pero la participación en su conjunto fue inferior a la que esperaban los sindicatos en muchos países.
En París, sindicatos obreros que enfrentan graves divisiones se unieron por primera vez en décadas para realizar una demostración conjunta.
En España decenas de miles de personas participaron en actos de protesta.