Los pobladores de la comunidad de El Pirineo, en este municipio del norte de Francisco Morazán, no logran recuperarse de la pesadilla que les tocó vivir la tarde del martes por un tornado que en segundos destruyó tres casas y dañó otras, dejando damnificadas a unas 26 familias de escasos recursos.
Las horas transcurrían con normalidad en esta zona agrícola y ganadera de la comprensión municipal. De repente se formó una tormenta y al filo de las 4:30 de la tarde apareció un tornado devastador que levantó los techos de las casas y derribó árboles y postes del tendido eléctrico, entre otros daños que provocó.
El intenso viento, acompañado por una fuerte lluvia, obligó a niños y adultos a buscar refugio en sitios seguros, lo que contribuyó para que no se reportaran daños humanos que lamentar, solo pérdidas materiales incalculables.
El saldo final fue la destrucción parcial de tres casas de bahareque, postes del tendido eléctrico y árboles derribados, daños en cultivos de maíz y, por lo menos, 28 adultos y 22 niños damnificados.
El fenómeno natural también causó estragos en sembradíos de maíz de la aldea La Guadalupe, que está sobre la carretera que conduce a El Porvenir, donde varios árboles quedaron en el suelo.
Aparición del fenómeno
La escuela Adán Sierra, lo mismo que la iglesia Gran Comisión sirven de albergue a los damnificados, quienes desde allí relatan la difícil situación que les tocó enfrentar.
"Fue algo inesperado, yo venía de mi trabajo y cuando acordé fue que el aire me voló por allá con un saquito que traía en el lomo; yo tuve que quedarme acostado en el suelo", expresó el campesino Johny Alberto Carías Salgado.
El alcalde municipal de Cedros, Miguel Ramón Ramírez,y el de San Ignacio, así como personal del Cuerpo de Bomberos y de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), estuvieron presentes en el lugar para auxiliar a los damnificados.
"Anoche que llegamos acá la gente estaba traumada, pero un médico de San Ignacio estuvo presente para dar tratamiento a los niños y adultos, porque son personas sumamente pobres y esto que vino a presentarse les complica más su situación", se dijo.
Caritas tristes
El tornado no solo causó estragos en los inmuebles, también opacó la sonrisa de los infantes que esperaban con ansiedad el Día del Niño para quebrar piñatas y recibir algunos regalos.
En la escuela Adán Sierra varios pequeños acariciaban, sentados en colchonetas, una piñata con la figura de una bota que les regalaron, pero aseguraron sentirse tristes porque no sería una celebración como las anteriores.
Expertos de Copeco y del Cuerpo de Bomberos viajaron ayer a dejar ayuda y evaluar los daños.