
Cuerpos militares cumplieron ayer en esta ciudad con la orden emanada del poder judicial de retener todas las urnas que serían utilizadas en la ilegal encuesta que fue promovida por Manuel Zelaya Rosales.
Los hechos trajeron algunos enfrentamientos entre los pobladores que participaban en el proceso y los militares que cumplían con la ley.
El coronel Armijo, de las Fuerzas Armadas, dialogó con los organizadores para explicarles sobre la ilegalidad del proceso y del deber que tenían que cumplir al decomisar el material.
A pesar de las explicaciones de los militares, las agresiones por parte de los manifestantes eran continuas y agresivas.
Algunos de los hombres que estaban apostados en las urnas llegaron al extremo de querer arrebatar los fusiles a los uniformados que trataron de no entrar en confrontación con la enardecidas personas.
Llaman a la paz Al ver a la multitud molesta, el coronel Armijo explicó a los protestantes que “nosotros no queremos violencia, solo venimos a traer las urnas... si a mí me dan una orden, yo tengo que cumplir”.
Los uniformados también recibieron insultos por parte de la aglomeración, pero aun así demostraron calma y paciencia ante la turba.
Con el paso de los minutos y tras recibir instrucciones del fiscal Carlos Cobos, el coronel Armijo procedió a ordenar a sus subalternos que decomisaran las urnas.
Los encargados se opusieron y trataron de evitar que les arrebataran las cajas, pero los uniformados cumplieron con la misión.