
El gobierno y la oposición firmaron por separado una tregua y acordaron abrir una negociación tras las violentas protestas antigubernamentales en cuatro regiones, que han dejado 15 muertos y 37 heridos.
El pacto estuvo a punto de naufragar tras la detención el martes del prefecto (gobernador) opositor Leolpoldo Fernández, a quien el gobierno acusa de instigar a grupos violentos que atacaron el jueves a campesinos oficialistas con el número mencionado de víctimas en el departamento amazónico de Pando, fronterizo con Brasil.
El prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, firmó el acuerdo el martes por la noche ante la presencia del cardenal Julio Terrazas, al igual que su colega de Tarija, Mario Cossío, informó a The Associated Press la vocera del gobierno departamental de Santa Cruz, Ana Lía Mansilla.
Poco antes, el vicepresidente Álvaro García dijo que el gobierno firmó el documento que prevé el levantamiento inmediato de los cortes de carreteras, el desalojo de instalaciones petroleras y la devolución de oficinas gubernamentales ocupadas por opositores en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija desde la semana pasada.
A su vez, el acuerdo obliga al gobierno a suspender movilizaciones de organizaciones campesinas afines.
Rechazo a Chávez
Las Fuerzas Armadas de Bolivia manifestaron su "indignación" por las reiteradas y "desafortunadas" críticas del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y pidieron a la Cancillería boliviana transmitir por vía diplomática la queja militar, informó la prensa local.
El comandante de las FF AA, general Luis Trigo, cursó una nota al canciller David Choquehuanca, fijando la posición de reclamo de los militares bolivianos, molestos por las declaraciones del mandatario que "mellan profundamente nuestra dignidad e integridad".