
El ex campeón ciclista estadounidense Lance Armstrong refutó las sospechas de dopaje lanzadas contra él por el nuevo presidente de la empresa organizadora del Tour de Francia, Jean-Étienne Amaury, y denunció que se cuestione su palmarés.
En unas declaraciones publicadas por L’Equipe, Armstrong subrayó: “gané el Tour siete años consecutivos y nunca se demostró que me dopara, pese a siete años de intensa vigilancia”.
Se quejó de que con ese historial Amaury, nombrado desde el miércoles nuevo máximo responsable de ASO, pueda haber dicho de él que tiene “una historia bastante complicada”.
El ciclista, que anunció su vuelta a la competición, subrayó que no puede aceptar este tipo de suposición que “desvía” el mensaje de su fundación de lucha contra el cáncer Livestrong. Además, recordó que gracias a él la ronda francesa pudo aumentar sus audiencias: “ganamos de forma limpia y honesta. Además, según las cifras, nunca ha habido tanta audiencia en televisión, cobertura de los medios de comunicación del mundo entero, espectadores en la carretera ni patrocinadores”.
El nuevo presidente de ASO, señaló en una entrevista publicada por el mismo L’Equipe que, pese a sus dudas sobre la limpieza del deportista estadounidense, “podrá participar en el Tour a condición de respetar el conjunto de los criterios planteados por la Federación Internacional, que es la que debe asumir su papel. Si cumple todas las condiciones, hará el Tour”.
El periódico deportivo precisó que esas dudas tienen que ver con restos de EPO detectados posteriormente en las muestras de orina tomadas al ex ciclista en 1999.
Preguntando sobre si la eventual vuelta de Armstrong reforzará el clima de sospecha sobre el ciclismo, Amaury dijo esperar que “el pasaporte biológico será un arma fiable” contra el dopaje.