
Un nuevo atentado contra los militares mató ayer a 41 personas en el noroeste de Pakistán, un día después de un espectacular ataque y una toma de rehenes en el cuartel general del ejército paquistaní reivindicado por los talibanes afines a Al Qaida.
El atentado suicida de ayer fue perpetrado por un hombre a pie al paso de un convoy militar por un abarrotado mercado de la localidad de Alpuri en el que murieron 35 civiles y 6 soldados, según un ministro provincial. Cerca de 280 atentados perpetrados en su mayoría por kamikazes talibanes han matado a más de 2,200 personas en todo el país en poco más de dos años.
Este nuevo ataque se produce justo después de que el ejército anunciara que había bombardeado los escondrijos de los talibanes en las zonas tribales fronterizas con Afganistán, en preparación de una vasta ofensiva contra los islamistas que el ministro del Interior calificó de "inminente".
Entretanto, el grupo extremista Talibán se atribuyó ayer la responsabilidad del osado ataque contra el cuartel general del ejército. El asalto al cuartel del ejército, que dejó 20 muertos, fue apenas el primero de una oleada de ataques para vengar la muerte del jefe del Talibán en Pakistán, Bartulá Mehsud, dijo un vocero del Talibán, Azam Tariq.