
Un conmovedor relato dio a conocer al pueblo hondureño Berta Bueso de Jaar sobre la forma en que falleció en Guatemala su esposo Salomón Jaar, comisionado presidencial para la zona sur de Honduras.
"Es falso que fue acribillado. Voy a darle las declaraciones reales para que ustedes puedan tener una noticia objetiva. Definitivamente hubo disparos al aire para intimidarnos y podernos parar. Nos atravesaron un carro", recordó.
"Este es un proceso de la delincuencia común que vivimos todos los países de Centraomérica y que quizá Latinoamérica está pasando por todo este momento", dijo en declaraciones a Radio Cadena Voces.
"Nosotros lo vivimos a cada rato en Honduras. Aún los periodistas están siendo acribillados a la orden del día en nuestro país. Pues aquí (en Guatemala) también hay delincuencia común. Esto fue algo de la delincuencia común para robar nada más", continuó. "Esto no tiene ningún otro matiz".
"Nosotros veníamos de viaje familiar, él (Salomón Jaar), mi hija y yo. Mi hija de 16 años y un amigo".
No sufrieron daños
"En ningún momento los delincuentes siquiera nos pusieron las pistolas en la cabeza, ellos eran profesionales porque no tenían ni un gramo de miedo, ni de temor, ni de ser primerizos en eso. Primeramente fueron muy concisos en su manera de actuar. Muy seguros". "Quiero aclarar que mi hija no fue ultrajada, ni yo ni la otra persona que venía con nosotros", dijo.
"No fuimos ni golpeados ni nada. Solamente amenazas, que si no nos callábamos nos iban a matar. No sufrimos ningún golpe, ni siquiera mi esposo".
"Mi esposo no murió acribillado. Mi esposo murió porque él tenía una condición de salud en el sistema inmunológico, una enfermedad que se llama miastenia grave. En el momento en que él abrió la puerta y el individuo se le tiró encima de su cuerpo, lo asfixió porque le apretó el estómago, el diafragma, y entró en una crisis respiratoria", detalló con un tono de voz muy segura.
Mencionó que en reiteradas ocasiones han viajado a Guatemala.
"De hecho, nosotros vivimos hace varios años aquí, del 97 al 2000 nosotros vivimos en Ciudad de Guatemala. Tenemos muchos amigos, amamos el país de Guatemala. Para nosotros Guatemala es nuestra segunda patria, tenemos muchísimos amigos aquí, muy especiales", puntualizó.
"Guatemala para nosotros ocupa un lugar muy especial en nuestro corazón. Estoy satisfecha con el trato que me han dado, los guatemaltecos han sido ángeles para mí en este momento y el gobierno... quiero agradecer públicamente para que todos los hondureños sepan que el gobierno de Guatemala me ha brindado la ayuda incondicional para este caso, igual que el gobierno del presidente Porfirio Lobo Sosa. Agradezco el gesto de estas dos repúblicas para con mi esposo", dijo doña Berta.
"Solo quiero agradecer porque el pueblo y los amigos y familiares sabrán la verdad y solo quiero decir que estoy agradecida con mi Padre Celestial por la protección que Él, a pesar de la tragedia que pasamos, nos dio; fuimos protegidos, mi hija, mi amigo y yo, fuimos protegidos y agradecemos infinitamente al Señor y nuestra fortaleza viene de los principios que tenemos como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los gobiernos de Honduras y Guatemala agilizaron el proceso de repatriación. La Fuerza Aérea de Guatemala me ha puesto a disposición un avión para llevarlo hasta Honduras. Queremos pasarlo un rato por Choluteca para que la gente que le quería pueda verlo y luego lo trasladaríamos al entierro en Jardines del Recuerdo de San Pedro Sula".