
Su peligroso aguijón está apuntando hacia el oriente del país. En la mira parece estar el departamento de El Paraíso.
Solo ayer, diez nuevos casos sospechosos de dengue fueron captados en el hospital Gabriela Alvarado, de Danlí, con el agravante de que tres de ellas son mujeres en estado de gestación.
Su condición no solo amenaza la salud de las madres, sino también la de los pequeños bebés que llevan en sus vientres.
En este sector del país las salas de los centros asistenciales del Estado se siguen llenando de pacientes que llegan de los barrios urbanos, pero también de las aldeas y caseríos inmediatos a las principales ciudades de El Paraíso.
Clínicas desbordadas
La doctora Rubí Pérez, epidemióloga en el hospital Gabriela Alvarado, declaró que en lo que va de la semana se han contabilizado 35 casos sospechosos de dengue clásico y 41 de hemorrágico.
Esos casos mantienen el estatus de "sospechosos", porque su confirmación y certificación requiere un protocolo muy rígido.
La doctora coincidió con su colega, Carminda Sosa, epidemióloga de la Región Sanitaria número 7, en el sentido de que la epidemia que azota al departamento lejos de retroceder, avanza cada día.
La atención de los pacientes no solo ha desbordado los establecimientos del gobierno, pues se sabe que en muchas clínicas privadas de las ciudades de Danlí y de El Paraíso se ha comenzado a ingresar pacientes aquejando fuertes fiebres, dolores de cabeza y del sistema óseo, así como debilidad generalizada.
Las autoridades de salud han advertido que el manejo más aconsejable es en los centros hospitalarios, pues las clínicas privadas no cuentan con las tecnologías ni medicamentos como plasma, sueros, sangre y otros fluidos necesarios para evitar una caída súbita de los signos de los pacientes.
Indiferencia
La epidemia ha empezado a pasar su factura en los centros de trabajo, así como en las escuelas y colegios.
En las fábricas de tabaco, donde se concentran hasta mil trabajadores o más, se ha empezado a notar el ausentismo de las mujeres que se reportan aquejadas del dengue.
También los maestros de primaria se han quejado de que las aulas están empezando a lucir con seis u ocho estudiantes menos por cada sección de cuarenta, porque los niños y jóvenes están aquejados en sus camas.
Las autoridades de la región sanitaria número 7 insisten en que a pesar de los cientos de casos y las dos muertes confirmadas por dengue hemorrágico, las organizaciones comunitarias todavía no se sumen a las campañas para destruir criaderos, limpiar malezas y otras acciones necesarias para detener la grave epidemia.