
Al menos siete iraquíes murieron y varias decenas resultaron heridos ayer en varios atentados, algunos de ellos suicidas, perpetrados en las regiones más peligrosas de Irak y en un ex bastión de la insurrección antiestadounidense.
A primera hora de la noche del domingo, un atentado con una motocicleta bomba cometido en un mercado de la provincia de Diyala (a 70 km al noreste de Bagdad), una de las más peligrosas de Irak, mató a cuatro personas, indicaron a la AFP fuentes policiales y médicas.
La explosión se produjo en un mercado de ropa de Jalis.
La motocicleta, estacionada frente a un comercio, estalló en torno a las 17H30 locales (14H30 GMT), a una hora de gran afluencia, por lo que también causó 13 heridos, entre ellos un oficial de la policía iraquí, según un responsable del hospital local.
Jalis se encuentra a 20 km al norte de Baquba, capital de Diyala, una provincia que suele ser blanco de atentados y escenario de una lucha sin cuartel entre los miembros de Al Qaida y las fuerzas de “Sahwa” (Despertar), unos comités de ex insurgentes financiados hasta hace poco por el ejército estadounidense para combatir a la red extremista.
Poco antes, tres civiles murieron.