
El ecuatoriano que sobrevivió a la masacre de 72 migrantes centro y sudamericanos en el noreste de México rechazó una visa humanitaria que le ofreció en los últimos días el gobierno de ese país, que aún no identifica a 39 de las víctimas.
Luego de que Luis Freddy Lala Pomavilla no aceptó la visa, el gobierno del presidente Felipe Calderón solo espera que mejore su estado de salud para apoyar su repatriación a Ecuador, dijeron el sábado funcionarios federales que pidieron no ser identificados. Desde Quito, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo que su gobierno busca agilizar el retorno de Lala, para lo cual se trasladó a México la secretaria del Migrante, Lorena Escudero.
Mientras, el vocero de seguridad del gobierno mexicano, Alejandro Poiré, anunció el sábado en una declaración a la prensa internacional que la Procuraduría General de la República (PGR) determinó asumir por completo las investigaciones de la masacre, debido a que todos los indicios apuntan a un hecho cometido por la delincuencia organizada que es competencia federal.
Hasta ahora, la investigación se realizaba de manera coordinada entre la PGR y la Procuraduría de Tamaulipas, donde el martes fueron localizados los cadáveres de los migrantes. La masacre fue descubierta gracias a que Lala logró huir e informar sobre lo sucedido a un grupo de militares.
"A fin de tener todos los elementos para garantizar que se pueda llevar a cabo la investigación en el contexto de la delincuencia organizada, el ministerio público federal, a través de la Procuraduría General de la República, ha decidido atraer la investigación, cosa que se hará en las próximas horas", dijo Poiré.
Lala atribuyó a miembros del cartel de las drogas Los Zetas el asesinato de los indocumentados en un rancho del estado norteño de Tamaulipas, en un acontecimiento que ha sido condenado a lo largo del continente.
Hasta ahora, las autoridades mexicanas solo han identificado a 32 de los 72 migrantes, debido a que eran los únicos que traían algún documento como tarjetas de identidad o licencias de conducir. Para dar con la identidad de los restantes, los investigadores toman huellas dactilares, fotografías e incluso podrían recurrir a pruebas de ADN. De los migrantes identificados, 16 eran originarios de Honduras, 12 de El Salvador, cuatro de Guatemala y uno de Brasil.
Fabiana Cárcamo, hermana de una de las víctimas hondureñas, identificada como Miguel Ángel Cárcamo, de 40 años, dijo a Canal 5 de Honduras que desconocidos pidieron a la familia 1,500 dólares para ayudarlo a cruzar a California, Estados Unidos.
Familiares de los guatemaltecos asesinados también dijeron que la semana pasada recibieron llamadas extorsivas exigiéndoles dinero para que sus parientes pudieran continuar su viaje, en el que intentaban llegar a Estados Unidos indocumentado.