
Un agricultor de la ciudad de El Paraíso se encontró tirados en la basura unos setenta mil lempiras y los utilizó para levantar en su casa un muro de unos treinta metros cuadrados que ahora le da estabilidad y valor a su propiedad y seguridad a toda su familia.
Nada milagroso, el hombre recoge las llantas viejas en los tiraderos de basura y las cauces de los ríos para luego reutilizarlas como materiales de construcción.
Santos Bernabé Sosa Martínez, residente en el caserío Quebrada Negra, de la aldea de Las Manos, en la frontera con Nicaragua, se dedica a recoger cuanta llanta encuentra tirada en los basureros, las llanteras y los lechos de los ríos. Luego las redestina para construir barreras contra la erosión, gaviones para defender las viviendas y arriates donde plantar sus flores y sus hortalizas.
Genial idea
Bernabé dijo que alguna vez vio algo parecido en Tegucigalpa y se le ocurrió que él también podría hacerlo, así que se dedicó a levantar unos gaviones para defender la casa de su papá, que se estaba hundiendo.
Han pasado tres inviernos desde entonces y la casa del progenitor no volvió a dar problemas. En su propia casa, Bernabé ha levantado una tercería con unas mil llantas que le han dado estabilidad a la propiedad y la defienden contra la erosión. Tendría que haber gastado unos 60 o 70 mil lempiras, pero solo ha invertido un diez por ciento de esa cantidad, es decir, unos seis mil lempiras, para construir la barrera.
Bernabé también rellena las llantas inservibles y siembra en ellas hortalizas y flores que no solo han ayudado a mejorar la dieta familiar, sino que embellecen el ambiente y a veces también le dejan dividendos a través de la venta de flores.
Plantas y hortalizas
Lo mejor de todo es que el ejemplo de Bernabé ha ido cundiendo poco a poco y ahora los productores de las comunidades vecinas pasan con sus carros llenos de llantas viejas que utilizan también para construir barreras, fortalecer los patios de sus casas y para otras aplicaciones.
Es fácil darse cuenta porque antes le bastaba salir con su carro y regresaba cargado de las llantas "inservibles", pero ahora se está poniendo difícil conseguir ese preciso material de construcción, dijo el pionero de la reutilización de las llantas en la ciudad de El Paraíso.
Bernabé también está consciente del impacto ecológico de su trabajo, pues dijo que de esa manera se han eliminado cientos de potenciales criaderos de zancudos y otras plagas. También se han sacado miles de contaminantes de riachuelos y quebrada.