
El fin de año llegó y con él se llevó la locura comercial que por dos semanas consecutivas se apoderó de los mercados capitalinos.
Tres días después de las fiestas navideñas y de fin de año, el principal emporio comercial de la capital, que alberga 7 de los 12 mercados más importantes, ha retornado a la calma.
En las calles se ve apenas el 10 por ciento de la cantidad de gente que las frecuentaron entre el 23 y 31 de diciembre pasado.
Y es que la locura se había adueñado de las principales calles de Comayagüela. Había puestos por doquier y ventas al por mayor y al detalle. Los capitalinos se volcaron a realizar su compras con motivos de estas fiestas que recién terminan.
Aquí converge la mayoría de capitalinos de clase media y baja para suplir sus necesidades de alimentación, vestuario y hasta de educación, pues es en esta zona donde se pueden encontrar los útiles escolares a menor precio.
Las ventas
Pese a la enorme afluencia que se observó durante las dos semanas anteriores, los comerciantes de la zona reportan como bajas la ventas de sus productos, en comparación con el año 2007.
Para el caso Luis López, un comerciante de ropa, detalló que este año su negocio le produjo entre 10 a 15 mil lempiras diarios y el año pasado llegó a vender hasta 25 mil lempiras por día.
Otros como doña Mayra Isabel Meza no corrieron con tan buena suerte.
Esta humilde capitalina, jefa de hogar, tiene su puesto en el mercado La Isla, pero las bajas ventas que se reportan en ese lugar la obligaron a trasladar temporalmente su negocio a la quinta a venida de Comayagüela, para ganar lo necesario para su alimentación y la de sus hijos.
“Las ventas no fueron tan buenas esta Navidad, hubo mucha competencia y la mucha gente solo se acercaba a preguntar precios y no se llevaba nada”, detalló Fátima Fonseca, vendedora de productos de bisutería. Poco a poco, la zona comercial va retomando su ritmo normal.