
Los altos precios en el mercado internacional del maíz blanco, grano básico en la alimentación de los guatemaltecos, están amenazando a los pequeños y medianos agricultores de Guatemala, donde los costos de producción se han disparado y el precio del grano no ha subido.
"Los pequeños y medianos agricultores están desesperados porque mientras aumentan los costos de producción, ellos reciben el mismo precio tras la cosecha. Esto solo está beneficiando a los intermediarios y grandes empresas", advirtió ayer Susana Gauster, del Instituto de Estudios Agrarios y Rurales (IDEAR).
Gauster subrayó que "algunos productores" están considerando dejar de producir hasta para el consumo propio.
Según el informe de Gauster, los productores de maíz blanco en este país centroamericano (alrededor de 800,000) invierten unos 627.80 dólares para producir unos 60 sacos de 42 kilos cada uno, pero al venderlos perciben ganancias mínimas, pues los compradores solo pagan 647.77 dólares.
El cese de la producción de maíz blanco por los guatemaltecos supondría "una seria amenaza para la seguridad alimentaria nacional".