Con 15 años, la niña de Volgogrado que habÃa dedicado su vida a la gimnasia se dio cuenta de que con 1,76 metros de altura no podÃa seguir.
Lloró por dejar el deporte que practicaba desde los cinco años, pero entonces apareció la pértiga: su destino habÃa cambiado. Tras abandonar la gimnasia, ingresó en el equipo de atletismo del ejército ruso, por lo que tiene grado de teniente
HUMILDE...
Yelena, hija de un fontanero y una dependienta de una tienda de ropa, creció en una familia humilde. Su padre pertenece a una minorÃa étnica rusa (los tabasaranos, apenas 70.000 individuos), y es una leyenda en esa pequeña comunidad. Las cifras de Isinbáyeva son incomparables en la historia del atletismo.
Como pionera de una disciplina joven, la pértiga se ha construido alrededor de ella y de sus 24 récords del mundo.
Desde 2004, cuando ganó el Europeo bajo techo de Budapest y los Juegos, no ha perdido: acumula 10 oros consecutivos. Con el dinero que ha ganado, se ha comprado varios delfines, su auténtica pasión. "Puede saltar 5,15 metros", ha dicho su entrenador, Vitaly Petrov, el técnico que ‘creó’ a Sergei Bubka, retomó la carrera de este prodigio (Isinbáyeva dejó a su entrenador de toda la vida, Eugueni Trofimov, para irse a Italia a entrenar con Petrov) y la convirtió en lo que es: la indiscutible mejor pertiguista de la historia y la que pulverizará todos los lÃmites. "Puede saltar 5,15 metros", ha dicho su entrenador. Con 26 años, dice que seguirá compitiendo hasta 2013, cuando Rusia acogerá los Campeonatos del Mundo.
BELLEZA...
Además, Isinbáyeva se ha convertido en un icono mundial. Adidas ha hecho de ella imagen de marca y es considerada, junto a Maria Sharapova, la deportista más sexy de Rusia. Le queda mucho por delante, y es difÃcil pensar hasta dónde va a llegar. De momento, su nombre queda para siempre en la historia de estos Juegos OlÃmpicos que son, también gracias a ella, los mejores de la historia.
EN BEIJING...
Se metió a los aficionados en el bolsillo cuando instantes antes de competir, mostró a las cámaras de televisión sus bien cuidadas uñas pintadas de rojo: el color de China. Yelena Isinbáyeva ya es, por muchas razones, la novia de los Juegos de PekÃn. Lo es por su belleza innata, por sus ojos grisáceos que enamoran y por su cuerpo, infinitamente más perfecto que el de la mayorÃa de top models que aparecen en las portadas de las principales revistas femeninas y del corazón. Por si faltaba alguna razón, consiguió que 91.000 espectadores se quedarán pegados a sus asientos cuando ya habÃan concluido las pruebas atléticas. Eso es lo que le gusta a la de Volgogrado: focalizar la atención de los aficionados, ser la protagonista, conseguir que las cámaras de todas las televisiones del mundo, de cientos de fotógrafos y de varios miles de millones de personas -a través de la pequeña pantalla- se fijen en ella.
