Cintia no termina de entender por qué otra vez el portón de la escuela está cerrado. Es la tercera vez en el mes.
Desganada por la madrugada en vano, va subiendo de regreso la pendiente de su barrio marginal, donde las casitas se aferran con las uñas al borde del abismo.
Su mamá ya se fue al mercado confiada a que su niña de once años estaba segura en la escuela. Ahora Cintia está sola. La casa está sola.
El lugar es solo. Llega, asegura bien la puerta, se cambiará y luego se irá donde su tÃa porque el lugar no es seguro y un pandillero del lugar la acosa, la sigue, está obsesionado con ella, atraÃdo por el leve asomo de mujer anunciándose en su cuerpo aun de niña.
¿Cuántos factores de riesgo contra los niños y las niñas provocan los paros magisteriales? Independientemente de lo justo o no de la causa, creo objetivamente que los dirigentes magisteriales, están torciendo el brazo equivocado, pellizcan la piel equivocada, si, son los brazos y la piel de nuestros niños y niñas, que hoy son rehenes de los gremios que han secuestrado la educación de la vida de sus alumnos.
En un grafitti callejero, reza la frase: “¡Queremos educasion publica! ¡No a la privatisacion de la educasion!†Evidenciando dramáticamente con el error ortográfico la urgente necesidad del grafitero.
Es una paradoja, que los gremios magisteriales, quienes son los que más se oponen a la privatización de la educación, son sus mejores promotores.
SÃ, muchos padres y madres, hartos de tanta pérdida de clases, le hacen otro agujero a la faja y trasladan sus hijos a una escuela privada, de esas que abundan en casas de colonia, escuelas privadas de espacio, privadas de pupitres y de muchas otras cosas, pero donde sà hay un auténtico compromiso de brindar al menos los 200 dÃas o más de educación de calidad.
Por ello, la mamá de Cintia, tomará otro trabajo y la pasará a un privado, pero no expondrá a su hija a salir de sexto y fracasar en media, mucho menos a que un dÃa regrese a casa y se encuentre la tragedia de su niña violada por estar en el lugar y a la hora inadecuada, a causa del secuestro de su derecho a la educación por un gremio que ya agotó la paciencia de los padres y de su empleador, el Estado.
La educación no es negociable, es un derecho universal de los niños y de las niñas que ha sido secuestrado por unos dirigentes sin capacidad de negociación, que encuentran más fácil hacer asambleas informativas, quemar llantas, manchar paredes con aerosoles dañando el ozono, cerrar calles y mutilar sus programas de clases, para cobrar el cheque Ãntegro a final de mes.
Por cierto, que es lo único Ãntegro en este asunto, porque cobrar sin trabajar no es Ãntegro y mi madre, una sabia mujer autodidacta, que terminó su primaria siendo abuela, lo llamaba robar.
¿Cuántas Cintias, Manueles, Marjoris o Luisitos, hemos de exponer a situaciones de riesgo, por la mala decisión de los gremios, de torcer sus infantiles brazos para chantajear y ordeñar la famélica res pública? SerÃa interesante conocer ¿Dónde tienen estudiando a sus hijos los dirigentes magisteriales? Casi lo adivino: En escuelas privadas o en el IICE de la UPN, donde no hay huelgas y ¡Se estudia hasta los sábados!
¡Cuánto extraño a maestras como Marina de Ochoa o a Zita del Carmen Salgado, esas eran verdaderas docentes muy decentes! Eran otros tiempos, cuando educación se escribÃa con C de corazón.