El psicópata no puede empatizar ni siente remordimientos, interactúa con las personas como objetos utilizándolas para conseguir sus objetivos y satisfacer sus intereses. Tiene necesidades especiales y formas atÃpicas de lograrlas que al no ser compartidas, son incomprendidas por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común.
El egocentrismo es su caracterÃstica intrÃnseca, trabajan siempre para ellos y cuando dan, manipulan esperando recuperar esa inversión a futuro. Sobrevaloran su persona, megalomanÃa e hipervaloración de su capacidad. Al captar la necesidad de otros para utilizarlos cometen acciones cuestionables con total falta de escrúpulos, sin sentir culpa. Suelen ser simpáticos; sin embargo, no dudan en cometer un delito cuando les conviene, mienten, manipulan, engañan y hacen daño para sus propósitos, sin sentir por ello remordimiento alguno.
A efectos penales, se tiende a sostener que les corresponde punición, dado que mantienen conciencia de sus actos y pueden evitar cometerlos. Influye el derecho colectivo de la sociedad a protegerse de sus acciones. Tienen responsabilidad y plena culpa.
Importa saber que la psicopatÃa es incorregible, aun utilizando fármacos. Dada su incapacidad para empatizar, su rehabilitación se está basando en el egoÃsmo del propio sujeto, fomentando una conducta que le reporte beneficios y evite penas.
Personalidad y sÃntomas que exhiben los psicópatas: capacidad verbal y encanto superficial, autoestima exagerada, constante necesidad de estÃmulos y tendencia al aburrimiento, mienten de forma patológica, comportamiento malicioso y manipulador, falta de culpa o de cualquier remordimiento, afectividad frÃvola, respuesta emocional superficial, falta de empatÃa, vida parasitaria, falta control sobre conducta, promiscuidad, problemas de comportamiento desde niñez, impulsividad e irresponsabilidad, incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos, versatilidad para la acción. Se estima que un 1% de la población es psicópata. (Robert Hare).
La calamidad social que nos ha sido impuesta y que hemos permitido es la génesis de esta y otras psicopatÃas. La pobreza y la marginalidad con sus desventuras, la ineducación, insalubridad, drogadicción y otras adicciones hacen que la pérdida de valores incremente el riesgo de caer en grupos o maras que imponen "códigos" sin moral ni ética, que minan nuestra sociedad independiente del estrato económico, gubernamental o público, buscando espacios de poder desde donde ejercen su oficio corrupto para dominar abusando y causando males, que solamente con la participación real y efectiva de los sanos fÃsica y mentalmente puede lograrse el cambio tan prometido e incumplido por los polÃticos.
El vandalismo de los elegidos en "retribución" a la confianza que les depositamos en las urnas no obliga a entender y aceptar, que empeoramos al ser culpables por comisión u omisión a la hora de escogerlos para gobernar. Espero que en esta justa electoral hayamos ejercido el voto responsable para tener un equipo de verdaderos hondureños sin distinción de género, inteligentes, capaces e Ãntegros, que demuestren confianza y seguridad para garantizar vivir en una democracia, donde todos ayudemos a salvaguardar los bienes del Estado para beneficiar a la inmensidad necesitada y lograr el progreso que ya dejamos atrás por culpa de la paranoia recalcitrante que provoca el poder. Ojalá que la psicopatÃa sufrida no se repita por nuestra indolente indiferencia. Ojalá.